La Metamorfosis: Sánchez de derechas e Iglesias burgués

En el vertiginoso tobogán en el que viaja este país ayer hemos vivido otro episodio llamativo que, para quien no conozca la pendular constancia de la política española, habrá llegado a la conclusión de que en España se está difuminando la izquierda.

El disfrute del poder es como el bálsamo de Fierabrás que todo lo cura, tal y como lo vemos en el seno Gobierno que se dice de izquierdas donde sus protagonistas Pedro Sánchez y Pablo Iglesias a veces parecen sufrir una kafkiana metamorfosis, o conversión hacia la derecha, con la excusa de la pandemia y el solo objetivo de permanecer en el poder.

Iglesias prometió el ‘asalto a cielo del poder’ en su lucha contra el dragón de ‘la casta’ a la que ahora pertenece, convertido en un pequeño burgués con chalé, piscina y pabellón de invitados, y veraneando en el Norte con coches oficiales y escoltas, como las familias ricas españolas de toda la vida. Y para que no le falte de nada, con un partido, Unidas Podemos, en crisis interna y tocado por la corrupción.

En cuanto a Pedro Sánchez bastaba verlo ayer en una entrevista en TVE aplaudiendo la fusión de CaixaBank y Bankia y en socorro de los banqueros porque, pobrecitos sufren mucho con ‘la pandemia y con la transformación digital’ de su sector. Y refuerzan ‘la estabilidad del sistema financiero y la cohesión territorial’. ¡Bravo!

Más de un banquero, entusiasmado con los elogios de Pedro Sánchez a la Banca -que Pablo Casado no habría podido mejorar-, se habrá quedado de piedra escuchando y viendo al nuevo Sánchez mientras desayunaban en su salón y alguno habrá llamado a su mayordomo para decirle: ‘Bautista, sirva una copa de Dom Perignon’.

Y Sánchez seguía con su alegato conservador sin decir ni pío sobre la devolución fondos públicos del rescate de Bankia y la nueva posición minoritaria del Estado en la fusión, añadiendo sin pestañear: ‘que conste que no renunciamos a la Banca pública, porque tenemos ¡el ICO!’ (sic).

¿Y de la subida de los impuestos y de los pactos de los PGE con Cs? El converso Sánchez no se inmuta, mantiene la sonrisa y declara ‘en esto de los impuestos habrá que adaptarse a la situación, y los pactos de los PGE saldrán con una amplia mayoría superior a los 176 escaños’.

En los salones del ángulo oscuro del poder económico empiezan a sonar los teléfonos móviles de los líderes del Ibex 35 ‘¿estás viendo a Sánchez? Esto es asombroso’. Y el empresario le contesta al banquero, bueno, vamos a ver qué dice del Rey.

Y la respuesta a este temor llega rauda por boca del otrora Sánchez ‘El Rojo’, que confiesa: ‘el PSOE es el único partido de la Transición que no ha cambiado sus siglas ni sus compromisos con la Constitución y todo lo que incluye. Es verdad que las noticias inquietantes sobre don Juan Carlos han provocado cierta perturbación institucional pero, afortunadamente, el Jefe del Estado se ha distanciado de esa situación y lo ha hecho muy bien’.

El banquero se levanta de la mesa del desayuno grita ‘¡Viva el Rey’, y dice al mayordomo: ‘Bautista, más champaña’.

Imaginamos en la sede nacional del PP a un Pablo Casado no da crédito a lo que escuchan sus oídos y ven sus ojos en TVE y le dice a su fiel y probo Teodoro: ‘pero qué cara tiene este tío, ahora es de derechas y monárquico y nos pide que le votemos los Presupuestos con la matraca de la pandemia, el mismo día que filtra a El País mi WatsApp, sobre el poder judicial, lo que es juego sucio y una ruptura flagrante de la confidencialidad’.

Es cierto que cuando hablaba Sánchez en TVE su hacendosa vicepresidenta Nadia Calviño estaba en Bruselas pasando el cazo a la UE para empezar a recibir los fondos de ‘rescate’ y recuperación económica. Y que el mensaje de Sánchez pretendía tranquilizar a la UE y ofrecerle un motivo de alegría a Cs y a la doña Inés Arrimadas.

Porque como se escribe en la Santa Biblia (Lucas: 15, 7-9), Jesús, en una de sus parábolas sobre la oveja descarriada dijo a sus seguidores: ‘habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento’.

Aunque, como dejo claro Lutero, el arrepentimiento, la confesión o las indulgencia plenarias no sirven para nada ni impiden ni garantizan el cielo por lo que tampoco se debe descartar que los conversos regresen por donde solían a la primera oportunidad.

Es decir que a no descartar que a Sánchez e Iglesias se vuelvan a vestir de rojo en cualquier momento diciendo y haciendo lo contrario de lo hecho o dicho en un momento puntual. Todo eso dependerá de por donde sople el viento del poder que es, en definitiva, el que le marca el rumbo al timonel.