Sobran políticos y no hay profesores

Con esto de la pandemia hemos descubierto que lo único que sobra en este país son Ministros (hay demasiados) y dirigentes políticos (no están los que debieran), pero en los últimos meses hemos descubierto enormes carencias en nuestro sistema sanitario, para casos de pandemia como la actual.

Cuando estalló la crisis descubrimos que no había mascarillas, ni tampoco respiradores, ni UCIS suficientes, ni hospitales, ni servicios de urgencia en la residencias de ancianos, ni medicinas paliativas suficientes, ni enfermeras, ni médicos suficientes.

Y empezaron las compras de material sanitario a lo loco, sin coordinación y a precios excesivos. Y en muchos de los casos de materiales inservibles. Y lo mismo está pasando ahora con las vacunas.

Luego vino el teletrabajo, que se veía venir desde hace más de 10 años, y nadie estaba preparado ni para los confinamientos ni para teletrabajar en casa. Y por supuesto tampoco para la tele enseñanza estaba preparado el país y también se veía venir, para los colegios y la Universidad.

Y por si fueran pocas todas estas carencias y los retrasos, por causa de un Gobierno de inútiles y de incapaces de planificar, ahora nos enteramos que hacen falta miles de profesores para los colegios porque, como no dejan más de 20 alumnos por clase, hay que duplicar las aulas y los profesores.

Y según los últimos datos, las CC.AA. necesitan en estos momentos hasta 36.000 profesores para arrancar el curso escolar. Y preguntamos ¿donde están esos 36.000 profesores? No se sabe, pero he aquí otra cuestión que ahora hay que improvisar a toda velocidad.

Con el problema añadido de que hay que hables test a todos los maestros de España, y de ahí las aglomeraciones y más riesgos de contagios en los centros sanitarios. Y cabe preguntar ¿donde está el Gobierno de España?

Pues el Gobierno sigue de vacaciones porque Sánchez se ha desentendido de la Educación y la Sanidad y les ha pasado estas responsabilidades a las CC.AA. que son como el Ejército de Pan Villa donde cada una va a su aire, por su cuenta y con unas normas no homologadas y diferentes a las de sus vecinos.

O sea, paciencia y barajar y si empiezan los contagios en los colegios entre alumnos y profesores ¿que hacemos? Pues rezar.