El santo Fernández Díaz y la santa Cospedal 

La Fiscalía Anticorrupción ha pedido la imputación de los ex ministros Jorge Fernández Díaz y Dolores Cospedal al juez García Castellón, que investiga la llamada ‘Operación Kitchen’, sobre uso de fondos reservados del Ministerio de Interior para el asalto y registro de la casa de Luis Bárcenas para destruir pruebas de la corrupción del PP.

Operación donde también aparecen el ex comisario Villarejo y el comisario Gómez, ‘el gordo’, ambos amigos y colaboradores de Cospedal, ex ministra de Defensa, ex Presidenta de Castilla La Mancha y ex secretaria general del PP bajo la presidencia de Mariano Rajoy Brey.

Ahora bien, lo de Fernández Diaz y Cospedal le habrá hecho exclamar a Rajoy un dolido  ‘¡Vaya por Dios!’. Y nunca mejor dicho lo Dios porque Fernández y Cospedal son devotos creyentes. El ex ministro, que lleva estampitas de sus Santos preferidos en su cartera, nos contó hace unos meses que el Papa Benedicto XVI le había revelado que ‘el Diablo quería destruir España’.

Mientras que icónica continúa siendo la imagen de Dolores de Cospedal, con su peineta y mantilla, en la procesión del Corpus Christi de Toledo. Una Cospedal que, por otra parte, se había reunido en su despacho Génova 13 con Villarejo al que quería contratar para espiar a Javier Arenas (‘baratito’, apostilló López del Hierro) con quien Cospedal se llevaba mal aunque un tiempo atrás estuvieran ‘a partir un piñón’.

Seguramente Villarejo le dejó un par de ‘canarios’ (micrófonos) en el bonito despacho de la Secretaria General del PP, como pudo haberlo hecho en el despacho del ministro de Interior, cuando se descubrieron unas andanzas político/policiales en Cataluña.

Además Cospedal y Bárcenas están a matar y fue por sus disputas por lo que Bárcenas hizo pública la doble contabilidad del PP, mientras Cospedal le confirmaba a El Mundo lo de los sobresueldos de altos cargos del PP y Rajoy le mandaba a Bárcenas un mensaje diciéndole: ‘Luís se fuerte’, que en los anales de la reciente política Española guardado está.

‘Señor, ¡qué Cruz!’ dirá en sus oraciones Fernández Díaz, como si él nada supiera de la Operación Kitchen. Pero eso de utilizar los fondos públicos y policías del ministerio de Interior para asaltar, sin orden judicial, la casa de un ciudadano (por más que se llame Bárcenas) para robar pruebas de la corrupción del PP eso es un asunto muy grave y no unos pecados veniales que se pueden confesar. Esos son unos presuntos delitos penales que en este mundo, y si se confirman, se pagan con cárcel y en la otra vida y, como poco, en el purgatorio.

El lugar donde buen seguro estará el ex amigo y el colega cofrade del ex ministro a Fernández Díaz, ex Director de la Policía, Juan Cotino, que se forró cogiendo comisiones de la visita del Papa Benedicto XVI. El mismo Pontífice, ahora emérito, que avisó del ataque del Diablo a España, que por lo que se ve continúa y no va a parar.