Putin llegó el primero

Ya está, tenemos vacuna, fumata blanca que emana del mismísimo palacio del Kremlin donde hace pocos meses Vladimir Putin fue proclamado Zar de todas las rusias, tras concluir una reforma constitucional que lo convierte en presidente prácticamente vitalicio de su país.

Acababa de hacer Putin una exhibición de armamento militar en la Plaza Roja de Moscú con motivo del 75 aniversario de la derrota del régimen de la Alemania nazi, y posteriormente una espectacular parada naval, sacando pecho militar frente a EE.UU. y China.

Y ahora este Putin sorprendente ha anunciado que su país ha conseguido y registrado la primera vacuna contra el Covid-19, que se llama Gam-Covid-Vac.

De esa manera Putin se proclama como el gran ganador de la carrera de las vacunas en la que participan el Reino Unido, China y EE.UU. y en el que su amigo Donald Trump ya estaba presumiendo de tener la victoria al alcance de su mano, pero el ruso se le adelantó en la recta final.

Bueno, eso es lo que cuenta Putin, que dice que los ensayos de la vacuna han salido muy bien y que hasta una hija suya (pobrecita) se ha vacunado tras ofrecerse voluntaria y que está muy bien.

Es sabido que Rusia haciendo venenos con plutonio para que sus espías se carguen a algunos adversarios del régimen autocrático de Putin son muy habilidosos. Pero sobre la vacuna rusa contra la vigente pandemia mucho nos tememos que la comunidad científica internacional tiene serias dudas.

Y como a Putin ha dicho que su vacuna estará disponible en enero de 2021 podría ocurrir que el ruso se haya tirado un farol a la espera de que salgan otras vacunas para copiarlas o mejorar la suya.

Lo que está claro es que a Putin no le gusta nada que se hable del mundo bipolar de chinos y norteamericanos y ha decidido ponerse la medalla de campeón mundial de la vacuna contra el Covid-19, pero lo que no ha dicho el Zar es que él mismo se haya vacunado ya.

Lo que sí ha dicho Putin es que él es el primero y ganó la carrera científica a todos los demás. Lo que nos recuerda un chiste en el que un personaje famoso de Lepe iba con su viejo SEAT 600 a 40 kilómetros por hora en la carretera que une Lepe con Cartaya, y llevaba detrás una fila de 20 coches tocando la bocina por la lentitud del lepero en esa carretera que es muy estrecha y en la que no se permite adelantar.

Entonces llegaron los motoristas de la Guardia Civil y viendo lo que ocurría se acercaron al coche del lepero y le dijeron: ‘hombre de Dios, corra usted un poco más’. A lo que el lepero les respondió: ‘que corra, que corra, pero ¡si voy el primero!’

Pues eso, como Putin que ya es todo un campeón.