El virus castiga a la España del bullicio

Los españoles van a sufrir de especial manera el impacto del Covid-19, en lo que al confinamiento y distancias de movilidad se refiere, porque en este país son muchos los festejos y tradiciones de masas. Unos acontecimientos que generan turismo y muchos empleos y que afectan a miles de pequeñas y medianas empresas.

Desde ‘la bulla’ de las ferias a la Semana Santa, o las romerías, pasando por los carnavales, Sanfermines, tamborradas, tomatinas, los toros, el fútbol, los maratones, conciertos al aire libre, cabalgatas de Reyes y manifestaciones de todo orden.

Y a no perder de vistas bodas, entierros y hasta las primeras comuniones y por supuesto los oficios religiosos, los viajes del Inserso y el ocio nocturno en un país donde los jóvenes salen de sus casas con la Luna y se acuestan al amanecer.

Todo esto está, por el rebrote de la epidemia, prácticamente prohibido y no se sabe por cuánto tiempo. Lo que anuncia una ruina de los autónomos y las miles de empresas que viven de la intensa actividad festiva y social del país, lo que contrasta con la sobriedad de las naciones del norte de Europa que acusan a España e Italia de derrochadores.

Además en todos estos ámbitos del ‘bullicio nacional’ no cabe alternativa alguna como el teletrabajo o los encuentros online porque la actividad a la que nos referimos es generalmente de masas y presencial.

La única ventaja de todo ello es que se fomenta el ahorro familiar y reduce un gasto ‘superfluo’, o en todo caso prescindible aunque necesario para la subsistencia de millones de familias españolas.

¿Qué se puede hacer al respecto? Pues de momento esperar a ver cómo evoluciona la pandemia, cuando llegan las vacunas -que siguen siendo una incógnita a despejar-, y como pueden las exhaustas arcas del Estado dar ayudas a estos sectores del ocio y la bulliciosa tradición nacional.

España en las estadísticas por número de habitantes es el país número uno de Europa en muertes por el virus, contagios, rebrotes y en ruina (caída del PIB, paro, déficit y deuda). Y además si esto sigue así vamos a pasar del bullicio y la sonrisa a la tristeza nacional. España era una fiesta que no se sabe cuándo volverá.