Arrimadas cuídate y saca la brocha roja 

Todas las declaraciones de amor a la Constitución y a la monarquía del Rey Felipe VI con las que Pedro Sánchez intenta camuflar las presiones que el Gobierno ha ejercido sobre La Zarzuela para que don Juan Carlos aceptara dejar España no son el fruto de una apasionado patriotismo constitucional.

Forman parte de la estrategia de Sánchez y son la pantalla para conseguir dos cosas: preservar al Rey Felipe VI,  porque ahora lo necesita el Gobierno para la estabilidad; y para que Cs no se espante de la maniobra republicana que Sánchez e Iglesias van trenzado poco a poco en La Moncloa.

Inés Arrimadas mira de reojo a Sánchez y se declara impresionada con los disparates de Iglesias, pero sigue pegada a la vicepresidenta Carmen Calvo que la lleva mansamente del ronzal hacia el comedero de los Presupuestos.

Y todo ello para que Cs se olvide de UP y de ERC y Doña Inés le entregue su mano al astuto Don Juan de La Moncloa que juega la partida con las cartas marcadas y de una en una.

Sabemos cuáles son las líneas rojas de Cs para el pacto presupuestario con el Gobierno de Sánchez en materia económica y social: pocos impuestos y pocos retoques a la última reforma laboral, ayudas a los autónomos, y gasto en ecología y transición digital.

Pero no sabemos si Arrimadas ha puesto líneas rojas políticas a los pactos que, a su vez, está negociando Sánchez con Podemos, Bildu y ERC. Y de especial manera con el partido de Junqueras y sus pretendidos indultos y el referéndum de autodeterminación para Cataluña.

O sobre los continuos y burdos ataques de Iglesias al Rey Felipe VI, al que UP quiere llevar al Congreso para que hable sobre su padre el Rey emérito.

Pero hora es que Arrimadas coja la brocha gorda y la lata de pintura roja y comience a dibujar las líneas rojas de la política por las Cs no debería dejar que pasen Sánchez, Iglesias y los zombis de su corte Frankenstein, los Junqueras, Otegui y Puigdemont entre otros.

Hace pocos días Cs dibujó una delgada línea roja para que los ministros de Podemos no entraran en la reunión que dirigentes centristas mantuvieron con la vicepresidenta Carmen Calvo en La Moncloa, lo que le supo a cuerno quemado a Irene Montero y otros artistas de UP que pusieron el grito en el cielo.

Pero esa delgada línea roja de Cs es demasiado delgada y hora es que Inés Arrimadas saque la brocha gorda y pinte de rojo unos límites políticos que ni Pedro ni Pablo puedan pasar.

Porque si no lo hace la engañarán. Sobre todo cuando logren aprobar los Presupuestos de 2021 y entonces se quitaran la careta y harán todo lo que tenían pensado hacer desde que llegaron al Gobierno y antes del estallido nacional en la sanidad, la economía y el ámbito institucional.

Lo que Sánchez dice ahora, poniendo cara de buen chico sobre el Rey Felipe VI y la monarquía constitucional, tiene el mismo valor y la misma credibilidad que lo que prometió en la última campaña electoral cuando anunció que nunca pactaría con Podemos, Bildu y ERC.

O sea, con Sánchez las promesas por escrito y ante notario por lo que más adelante pudiera pasar. De lo contrario y como en él es habitual te engañará.