Juan Carlos se va al Caribe

La salida del Rey emérito Juan Carlos I del Palacio de la Zarzuela donde ha vivido los últimos 58 años de su vida (y a donde probablemente no volverá) debió ser un momento muy triste y emocionante para don Juan Carlos y su hijo el Rey Felipe VI.

Probablemente, desde La Zarzuela un coche, o un helicóptero, trasladó a don Juan Carlos al aeropuerto de Torrejón donde embarcó en un avión privado con rumbo desconocido aunque son muchos los medios que ahora dicen que el Rey emérito -que conserva intacto su título- se fue al Caribe.

Y más concretamente a la lujosa urbanización que su amigo Pepe Fanjul tiene en Santo Domingo -‘Casa de Campo’- en los altos río Chavón donde Coppola rodó la película de Apocalipsis Now, y en la que tienen casas de lujo importantes financieros, artistas y deportistas de todo el mundo.

O sea, como en el anuncio de Curro se va al Caribe o del perrito Pancho más de uno hará un broma con la presencia de don Juan Carlos en Santo Domingo.

El lugar a donde estarán viajando una legión de informadores y fotógrafos en pos de lograr la instantánea exclusiva de don Juan Carlos en su falso ‘exilio’. Y a ser posible tumbado, como Curro o Pancho, en una hamaca y junto al mar y en la compañía de Rihanna y Beyoncé, las que también tienen unas espectaculares casas en la misma urbanización.

O tomándose don Juan Carlos unas copa con Rafa Nadal -muy amigo del Rey emérito- y Cristiano Ronaldo, Julio Iglesias, Marc Anthony y Carolina Herrera que también deambulan por allí.

Lo que le causaría furor a la malvada Corinna (cuya historia merece una segunda versión de la excelente película de Axel Corty La puta del Rey). Y la que, además de sacarle 65 millones de euros a Juan Carlos, lo destrozó y dañó La Corona de España. Y ahora la falsa princesa -que nunca fue- está en investigación judicial en Suiza y España y ya veremos como sale parada porque a ella no le asiste ningún aforamiento ni inviolabilidad.

Y a no perder de vista en este enredo al ex presidente de Telefónica, Juan Villalonga, que fue la persona que llevó al Comisario Villarejo a la casa de Corina en Londres en 2015, armado de grabadoras cuyas cintas están en el origen de la onda expansiva del escándalo de sexo, poder y dinero en el Palacio Real español.

Escándalo que han conocido y tapado todos los presidentes del Gobierno de España de los años de la Transición -desde González a Sánchez- y del que, en el caso y en la etapa de la Corinna, se tuvo noticia en el Gobierno cuándo el 21 de mayo de 2009 el financiero suizo Arturo Fasana resultó detenido en Madrid como cómplice de los negocios de Francisco Correa en Gurtel.

Y portando una bolsa con 400.000 euros que, tras su detención y asustado, cantó que eran para don Juan Carlos. Y estos hechos, que ocultó la policía judicial que interrogó a Fasana al que también interrogó el juez Garzón por el caso Gürtel, ocurrieron cuando el inefable Zapatero gobernaba este país.

Luego llegaron las investigaciones en Suiza del fiscal Yves Bertossa y el gran registro de las oficinas de Fasana donde aparecieron los documentos de la trama de fundaciones y testaferros de don Juan Carlos.

Y, finalmente, las famosas cintas de Villarejo que fueron la prueba y la onda expansiva que el comisario, ahora en prisión, lanzó vía Internet incluyendo las asombrosas afirmaciones de Corinna Larsen en las que se le implicaba al Rey Juan Carlos, del que dijo sin pudor: ‘no es muy listo’.

Villarejo, ahora en prisión, lanzó su particular bomba sobre el Hiroshima político español y son muchos en las altas esferas del poder los que se preguntan si tiene alguna otra bomba nuclear político-mediática para el Nagasaki nacional, lo que tampoco habría que descartar.

En todo caso esto que estamos viviendo no se ha acabado con la salida de don Juan Carlos de España sino que va a continuar en política, los tribunales y en la prensa como pronto se verá. Y puede que con una primera imagen del Rey emérito en el Caribe a donde parece que acaba de llegar.