Iglesias y Montero, pero ¿a dónde vais a ir tortolitos? 

A Pablo Iglesias y a Irene Montero les llaman ‘los Ceaucescu’ españoles porque se reparten a pachas todo el poder a su alcance y además están convencidos, y se equivocan, de que son imprescindibles.

Se quedaron con todo el poder en Podemos tras liquidar a Errejón y al resto de fundadores de UP y se colocaron al frente del Grupo Parlamentario de UP y luego y sin pudor -algo nunca visto- en el Gobierno de Sánchez, donde no le dan un palo al agua.

Montero con su chapucera ‘ley de libertad sexual’, que tuvo que rectificar y tras provocar la gran manifestación feminista de los contagios del virus del 8-M, a pesar que el Gobierno conocía el alcance de la epidemia.

E Iglesias, el vicepresidente de Asuntos Sociales (y tarjetas telefónicas) que ha abandonado a los ancianos de las residencias de la tercera edad, donde han muerto miles de ello sin que el vicepresidente se haya molestado en visitar una sola residencia. Al contrario se ha quitado de encima el problema diciendo que es una competencia de las Comunidades Autónomas.

Y ahora estos dos, Pablo e Irene, los Ceaucescu españoles, están que trinan porque la vicepresidenta Carmen Calvo se ha reunido en La Moncloa con Cs para hablar de los Presupuestos de 2021 (aunque lo nieguen), y porque en la reunión no estaban los ministros de Podemos.

Y entonces esta pareja de tortolitos de la política se lanzan contra su propio Gobierno y le acusan a Sánchez de buscar un pacto con la derecha mientras ellos proponen unos Presupuestos de extrema izquierda en compañía de los golpistas de ERC y los herederos de ETA, EHBildu.

Lo que parece una broma que nunca sería aceptada por quienes tienen la llave de la caja fuerte de Bruselas donde se guardan los fondos de la UE.

Y cuando llegue la hora de la verdad presupuestaria ¿qué van a hacer Pablo e Irene, amenazar a Sánchez con derribar el Gobierno o simplemente dimitir de sus cargos para salvaguardar su izquierdismo proverbial?

Y si salen del Gobierno Iglesias y Montero ¿a donde van a ir, o a recalar, tras perder sus sueldazos de vicepresidente y ministra y todos los gastos de representación, coches oficiales, conductores, escoltas, secretarias y los amigos asesores colocados que se pagan con los sueldos públicos, además de lo que les corresponde como diputados y dirigentes del partido?

Ahora que estaban tocando el cielo del poder ¿se van a marchar Pablo e Irene al infierno del chalé de Galapagar que aún está por pagar? No lo creemos y si no al tiempo, para ver como ambos se tragan sapos y culebras para poder continuar en las poltronas del poder, diciendo que estos son unos Presupuestos ‘de emergencia nacional’ y que por eso tienen que ceder. Ya lo verán.