Patricia Botín y Marta Álvarez, como dos leonas

Dos mujeres, Patricia Botín y Marta Alvarez, con altas responsabilidades en el sector financiero y en el comercio nacional, están dando, como dos leonas, en sus respectivas empresas, una dura y contundente batalla frente a la gran crisis económica y social -la más importante de la historia reciente de España- que nos invade.

Y de la que esperamos un renacer en el otoño con la plena recuperación de la actividad económica, control de los rebrotes del virus, la llegada de varias vacunas y el regreso paulatino a la normalidad. Y todo bajo el paraguas de las ayudas financieras que la Unión Europea ha acordado para España y que también deben favorecer a estos sectores financiero y comercial.

En el Banco Santander, su presidenta y destacada accionista, Ana Botín ha cortado por lo sano y aceptando pérdidas ha destinado 12.600 millones de euros al saneamiento de sus cuentas aprovisionando su fondo de comercio (sobre todo en el Reino Unido) y sus activos fiscales.

Lo que en nada afecta a la liquidez y a la solvencia del Banco que declara beneficios de 1.908 millones en el primer semestre. Lo que dará pérdidas en 2020 pero con la entidad saneada y manteniendo el reparto de dividendos, a pesar de que el BCE recomienda no repartirlos. Pero el Banco Central de la UE ya sabe que el Santander es uno de los primeros y más saneados bancos de Europa.

En El Corte Inglés, durante su Junta General de accionistas del pasado 28 de junio, su presidenta, y primera accionista, Marta Álvarez ha presentado una excelente cuenta de resultados del ejercicio de 2019 con un beneficio de 310 millones de euros (el 21,1 % más que en 2018 y el mayor beneficio en los últimos 9 años).

Y todo ello con una cifra de negocio de 15.261 millones, y la reducción de la deuda de 638 millones, lo que la deja en 2.730 millones, excelente noticia para la empresa cuyo Ebitda ha crecido un 5,4 % hasta los 1.097 millones.

Lo que da una idea del éxito, de la transformación empresarial de la Compañía desde que Marta Álvarez asumió responsabilidades en la gestión y después la presidencia de la empresa. Y todo ello en un tiempo tecnológico y retador del comercio tradicional que El Corte Inglés ha superado con buena nota en pos de la modernización de la empresa y de sus distintas áreas de negocio.

Naturalmente, el ejercicio de 2020 no será igual para El Corte Ingles por culpa del muy duro impacto que, desde primeros de marzo, ha tenido la crisis del COVID-19 en las grandes superficies comerciales.

Obligándolas al cierre parcial de su negocio y con problemas de movilidad de sus clientes tradicionales. Los que sí han reaccionado muy bien a través del comercio online, en el sector de la alimentación y la distribución. Pero está claro que estos meses de bloqueo dañarán en 2020 los ingresos sin reducir sensiblemente los costes laborales a pesar del recurso de los ERTE.

Desde la muerte de su padre el gran Isidoro Álvarez, a Marta Álvarez le ha tocado pilotar un tiempo complicado en el accionariado -hasta que alcanzó la plena estabilidad y la presidencia-, la necesaria y urgente modernización de la empresa, la apertura de nuevas vías de negocio y ahora, con la crisis sanitaria, el mayor desafío al que se ha enfrentado El Corte Inglés.

Estamos hablando de dos grandes instituciones españolas y europeas como son el Banco Santander y El Corte Inglés que, a sabiendas de que estamos en una crisis transitoria de la que pronto vamos a iniciar la recuperación, son emblemáticas y están librando una dura batalla en el interregno de la crisis (también de estabilidad política en España) y de incertidumbres que nos ha tocado vivir y que vine azuzada desde años anteriores.

Como bien lo sabe el Rey Felipe VI quien, desde que asumió la Jefatura del Estado en 2014, no ha tenido un tiempo de tranquilidad, ni una legislatura completa. Y sí cuatro elecciones generales, un intento de golpe de Estado en Cataluña, la actual gran crisis económica y social del país donde el Rey está actuando de una manera ejemplar, y ahora los problemas de su padre.

El Rey Felipe VI es un ejemplo a seguir, y también lo son en estos tiempos difíciles estas dos grandes gestoras, empresaria y banquera, que son Marta Álvarez y Patricia Botín.