El secreto del enfado de Johnson está en Gibraltar

El primer ministro británico Boris Johnson se ha lanzado en tromba contra los intereses turísticos de España imponiendo una cuarentena a quienes lleguen al Reino Unido oriundos de ‘España y de las islas de Baleares y Cañarías’.

Y lo ha hecho Johnson con reiterada firmeza y sin aceptar las peticiones insulares del Gobierno español porque da la impresión de que el inglés está muy enfadado con la reunión que hace pocos días mantuvieron en Algeciras el ministro principal de Gibraltar, Fabián Picardo, y la ministra española de Exteriores, Arancha González Laya.

Una reunión sorprendente de la que apenas se conoce nada que importuna al Gobierno británico porque en ella se ha hablado del deseo gibraltareño de encontrar, cuando concluya el Brexit el 1 de enero de 2021, una solución para garantizar la presencia de Gibraltar en la Unión Aduanera de la UE y en el marco de Schengen, para favorecer con ambos acuerdos los importantes negocios de los ‘despachos fiscales’ gibraltareños y el turismo del Peñón.

Y todo ello cuando las negociaciones del Brexit, entre Londres y Bruselas, están estancadas y cuando el Gobierno de Johnson se opone a que Irlanda del Norte siga en la Unión Aduanera, porque eso (que facilitaría el comercio entre las dos Irlandas) lo consideraría el Reino Unido un primer paso para la independencia de Irlanda del Norte y también de Escocía.

De manera que a Boris Johnson le ha molestado el encuentro entre Picardo y González Laya porque teme que un pacto de España con Gibraltar abra la puerta de salida del Reino Unido a Escocía e Irlanda del Norte. Y también porque Londres aun no tiene solucionado su acuerdo comercial con la UE.

Además, y aunque se dice que en la reunión de Almería no se habló nada de soberanía, lo cierto es que si Gibraltar se queda en la Unión Aduanera y en Schengen ello supondrá, por primera vez, un alejamiento de Gibraltar del gobierno británico.

Y a partir de ahí se podrían abrir otras negociaciones posteriores sobre el uso del aeropuerto instalado en el istmo, que nunca fue reconocido como parte británica en el Tratado de Utrecht. Y ya veríamos también que puede pasar con la base militar que Gran Bretaña tiene en la Roca, y puede que incluso de ‘soberanía compartida’.

Algo muy importante e indignante ha ocurrido en el seno del Foering Office inglés, para que Boris Johnson haya arremetido contra España de semejante manera. Y es que da la impresión que algo le aprieta en el zapato al premier y ese algo puede ser el Peñón de Gibraltar.