El ruidoso Iglesias se estrelló

No se si a estas alturas del curso político y con todo lo que ha llovido en este primer semestre alguien se acuerda de las intervenciones de Pablo Iglesias en los debates electorales de los comicios de 2019 (los del 28-A y los del 10-N). En ambas citas televisivas, que los analistas valoraron de manera positiva, Iglesias se nos presentaba como un político sensato, moderado y hasta conciliador.

Diríase incluso que como un ‘aprendiz de estadista’, que a Pedro Sánchez le quitaba el sueño y con razón porque conocía mejor que otros a semejante personaje de la ‘coleta morada’. Al que hace ya unos meses se le cayó la máscara de la cara y nos enseñó su verdadero rostro de empecinado amigo de la destrucción de la democracia española, la Transición y la Constitución.

Y en ello está y haciendo ruido. Mucho ruido en últimos para tapar que tiene al juez García-Castellón pisándole los talones y haciendo las maletas para viajar a Gales a investigar la tarjeta del teléfono móvil, que retuvo Iglesias durante seis meses y al parecer destruyó para ‘proteger’ a su compañera Dina Bousselham con actitudes machistas de esas que Irene Montero suele denunciar.

Pero había mucho más. Iglesias vio venir el hundimiento de Podemos en las elecciones de Galicia y el batacazo en el País Vasco y para intentar movilizar a sus votantes en desbandada se lió a palos con la Monarquía, a propósito de los fondos opacos del Rey emérito, e incluso propuso desde su partido la abdicación del rey Felipe VI y un referéndum sobre la Monarquia.

Pero nada de eso impidió que Podemos se estrellara, como ha ocurrido, en la noche electoral de Galicia y del País Vasco, de una manera estrepitosa. Lo que se une a los serios problemas que Iglesias tiene en Madrid y Andalucía, y es posible que también en Cataluña porque los nacionalistas progresistas de estos tres territorios parecen haber descubierto la impostura de UP, y eso de ‘las confluencias’ se empieza a acabar.

En estas dos elecciones Iglesias y Podemos han perdido 20 escaños (14 en Galicia y 6 en el País Vasco) y este sonoro batacazo va a retumbar en toda España. Y si Iglesias continúa con su discurso demoledor de lo que está a su alcance y en plena crisis sanitaria, económica y social sus expectativas electorales en toda España bajarán y bajarán.

Batacazo de Podemos y de Iglesias desde la Vicepresidencia del Gobierno que no ha sabido ni podido rentabilizar.