La próxima batalla está en Bruselas 

No está dando Pablo Iglesias buena imagen de cohesión política y social cuando esa carencia de estabilidad y unidad política española sería sin duda el mejor mensaje que España podría enviar a las instituciones europeas de cara a la Cumbre o Consejo Europeo de los días 17 y 18 de julio.

Una cita en la que se debatirá y, en su caso, se votará la propuesta de la Comisión Europea para aprobar el Fondo de Recuperación económica de la UE de 750.000 millones de euros.

Un Fondo del que España espera recibir 140.000 millones (73.000 en ayudas  a no devolver, y 63.000 en créditos a devolver) destinados a unos proyectos concretos y definidos para reactivar la economía y el empleo en España.

Sin duda unas ayudas muy importantes que deben llegar, cuando antes, a nuestro país de ahí la importancia de que la propuesta de la presidenta de la CE, Úrsula Von Der Leyen, resulte aprobada, y que los países reticentes a esta propuesta (porque pretenden que todo el Fondo sea en créditos para devolver) no impongan su veto.

Precisamente para preparar el Consejo Europeo, el presidente Sánchez viajó recientemente a Mauritania para reunirse allí con el presidente de Francia, Enmanuel Macron. Y ayer Sánchez se trasladó a Lisboa para conversar con el primer ministro Antonio Costa, y en los próximos días tiene previsto viajar a Holanda y Suecia, dos de los países más reacios a que el próximo día 18 el Consejo Europeo apruebe el esperado Fondo.

Unas ayudas y créditos que son esenciales para la pronta la elaboración de la estructura de los Presupuestos de 2021, que además son la clave de la posible estabilidad del Gobierno en la legislatura.

Por todo ello y a la espera de que concluyan el próximo día 12 los comicios autonómicos de Galicia y País Vasco, cabe esperar un gesto de unidad de las fuerzas políticas españolas, aunque sea en un paréntesis temporal, para ver si entre todos y con la especial ayuda de Francia y Alemania, el día 18 se aprueban los Fondos de la UE.

Lo que de ocurrir permitirá crear en España y Europa un clima de incipiente optimismo y de reactivación económica antes de que lleguemos al temido otoño y de que se conozcan las esperadas y temidas cifras del segundo trimestre del año que confirmarán una importante caída de la actividad de la economía y del empleo de este país. Las que habrá que empezar a remontar en septiembre con gran esfuerzo y la ayuda europea que será fundamental.