La procesión va por dentro de La Moncloa

Hemos pasado de los monólogos de Pedro Sánchez en sus homilías de fin de semana durante el confinamiento a entrevistas amañadas en Moncloa y a las soflamas a palos con la Oposición, de la ministra a Portavoz, María Jesús Montero, desde la sala de prensa del Consejo de Ministros, salvo ayer que se suspendió de manera sorprendente y sin una explicación.

Y por supuesto Sánchez sigue sin aceptar una entrevista con un periodista independiente o crítico con el Gobierno, porque todos sus entrevistadores son 'de la casa’, es decir de su entorno y su confianza.

Y por si algo faltara en este asombroso espectáculo, de auto aplausos y leña ‘oficial’ al adversario, ahí tenemos el derrumbe del escalafón de RTVE por culpa de la inefable e indocumentada (para el cargo que ostenta) Rosa María Mateo, y del jefe de informativos, Enric Hernández. El que se ha convertido en un comisario político dedicado -para colmo con alusiones ‘patrióticas’ al periodismo independiente- a practicar una escabechina ideológica en RTVE con ceses y dimisiones a granel.

En realidad todo está a juego. Los pactos de reconstrucción no funcionan, el diálogo social sólo sirve para hacer fotos, no hay rastro de los Presupuestos, las relaciones de Sánchez con Iglesias empeoran y el Gobierno utiliza, para tapar todo esto, el control que ejerce sobre medios públicos como de los de la RTVE, la Agencia EFE (donde se produjeron relevos no explicados) y sobre  los medios privados afines, tras los cambios ocurridos en PRISA que, por lo que parece, no son los últimos y habrá más.

Aunque él diario El País sigue muy lejos de lo que fue y, como poco, se ha puesto de perfil. Aunque los entusiastas titulares y crónicas del periódico sobre un ‘diálogo social’ que no existe (ni en reforma laboral, en pensiones, seguridad social, ERTEs e impuestos) prueban que El País continúa atado a La Moncloa aunque la cuerda sea ahora un poco más larga.

Este es el tiempo que estamos viviendo, en el que Sánchez ha puesto como escudo personal y de su Gobierno de ‘los hermanos a Marx’ a la pandemia y a la crisis económica al grito de ‘a mí la legión’. Al que de momento sólo acude una asustadiza Arrimadas mientras asistimos a la nueva manipulación de la información oficial.

Y como botón de muestra el cierre de la rueda de prensa del Consejo de Ministros porque algo muy gordo debe de estar pasando entre Sánchez e Iglesias y no quieren preguntas incómodas como las del día de las grandes mentiras de Marlaska, en el que la portavoz no sabía dónde meterse y acabó. Casi llorando. Y menos aún ahora que al señor de la coleta morada lo están corriendo a gorrazos en la Oposición.

Sánchez ha tenido que salir a los jardines del Palacio de La Moncloa para hacerse unas fotos sin contenido político con empresarios y sindicalistas porque dentro del edificio discurre a gorrazos, como el rosario de la aurora, la verdadera procesión.