El verde viene de Francia 

Los verdes han triunfado en las elecciones municipales de Francia, y ya eran importantes en el Gobierno y los Landers de la mismísima Alemania. Pero en España, y más aún en esta sobria meseta castellana, el verde pinta muy poco y de ese color apenas se visten los dirigentes políticos salvo si están en una electoral campaña.

‘Verde que te quiero verde./ Verde viento. Verdes ramas./ El barco sobre la mar/ y el caballo en la montaña’, cantaba Federico García Lorca. Y ahora el verde debería ser el color de moda en España donde ‘los verdes’ -el único ‘verde viento’ es Ignacio Sánchez Galán- apenas ya pintan nada. Aunque puede que este ejemplo, de lo que ha ocurrido en Francia, nos traiga ese ‘viento verde’ que todo el mundo reclama.

Los niños, se decía, los traían a España las cigüeñas de París, que ya no  anidan en las Torres de Notre Dame donde doblan las campanas. Y ahora es el verde ecológico y nuevo verde esperanza el que nos llega de Francia. Como la Revolución Francesa, la Declaración de Derechos Humanos y la hermosa Marsellesa, que ya quisiéramos aquí como el himno de España.

En el Mayo 68, el rebelde franco-alemán Daniel Cohn-Bendit levantó los adoquines de la Plaza de la Concordia en busca del mar y la playa y puso hasta el mismísimo General De Gaulle en franca retirada. Era ‘Dany El Rojo’, y ahora es ‘Dany El Verde’, una gran referencia del ecologismo en Francia y, además, asesor privado del Presidente Enmanuel Macron.

Un Presidente Galo que ha escuchado y atendido el mensaje verde de los comicios municipales de Francia. Y que, sin perder un minuto, anunció una importante inversión en verde de 15.000 millones de euros para la política ambiental del país vecino.

Sin embargo nuestro Gobierno con Pedro ‘El Rojo’ y Pablo ‘El Morado’, del ‘Verde que te quiero verde’ no quieren saber nada. Aunque, eso sí, hablan de ‘la transición ecológica’, pero todo se les queda en eso, en palabras, que se lleva el ‘verde viento’ y se escapan sobre los campos y mares de España.

‘Verde que te quiero verde./ Verde viento. Verdes ramas’./ Los molinos en el mar./ Y los molinos en la montaña’.

Y ‘polvo, sudor y hierro’, hacia los molinos de viento, que creyó Gigantones y Malandrines, nuestro Señor Don Quijote de La Mancha, con su lanza en ristre y a lomos de Rocinante, a galope cabalga.