Iglesias, I. Montero y Garzón, indignos ministros

El vicepresidente Pablo Iglesias y los ministros de Podemos Irene Montero y Alberto Garzón, se comportan como vulgares ‘hooligans’ provocadores y, en consecuencia, como indignos miembros del Gobierno de España. País que está integrado en la UE donde comportamientos similares a los de estos tres personajes son inconcebibles y serían inaceptables en cualquier gobierno de los otros 26 países de la UE, y menos aún en las instituciones europeas.

Estos ministros de Podemos actúan así porque son así y para presumir de izquierdistas radicales ante bases y votantes de su partido, para provocar a la oposición y tapar errores del Gobierno (como el caso Marlaska) y también para aparentar que hacen algo desde el Ejecutivo. Lo que suele ser más bien poco porque no tienen la preparación adecuada para estar en el Gobierno ni tampoco bajo su mando (y menos mal) competencias relevantes.

Y las que tienen no las gestionan como debieran. Buena prueba de ello es que Iglesias no lanzó, como debió, un plan de urgencia en socorro de las residencias de los ancianos de toda España donde murieron miles de ellos. Lo que era su obligación como Vicepresidente de los Asuntos Sociales pero se lavó las manos como Pilatos diciendo que estas residencias eran parte de las competencias de las CC.AA.

Y algo parecido ocurre con su compañera Irene Montero, responsable de Igualdad, que hizo una chapucera Ley de Libertad Sexual de la que quiso presumir agitando la manifestación feminista del 8-M en Madrid, a pesar que el Gobierno sabía del alto riesgo de contagios del virus del COVID-19, como ella confesó a ETB y lo demostró con su contagio, el de la vicepresidenta Carmen Calvo, la ministra Carolina Darias y la esposa del presidente Begoña Gomez.

Además, ocurre que estos tres fallidos ministros y malos gestores públicos han sido los autores del disparate de decir que la oposición conservadora de PP y Vox estaba jaleando un golpe de Estado en España tal y como lo dijo Iglesias en el Congreso y lo repitieron como papagayos I. Montero y el fatuo Garzón. ¿Se imaginan algo así en los gobiernos de Francia, Alemania o en cualquier otro país de la UE?

Diciendo los tres que la derecha jalea la insubordinación en el Ejército y la Guardia Civil, lo que además de mentira es un insulto y un desprecio al Ejército y a la Guardia Civil, a los que ha tenido que salir a defender la ministra de Defensa, Margarita Robles. Y los que saben muy bien que los únicos que en la política española apoyan el golpismo son los dirigentes de Podemos, con Iglesias a la cabeza pidiendo indultos para los golpistas catalanes del 27-O, de los que dice que son ‘presos y exiliados políticos’.

El Garzón, ministro de Consumo, no da pie con bola y ha despreciado a la principal de las industrias del país que es el turismo, y del que Garzón dijo que aportaba muy ‘poco valor añadido’ (sic). Olvidando el personaje que el turismo representa el 13 % del PIB. Y debe ser uno de los motores claves de la recuperación de la economía y el empleo.

Pues ahí los tienen, uno, dos y tres, tres banderilleros provocadores de la política sentados en el redondel del Consejo de Ministros de España por la obra y la gracia de Pedro Sánchez. Y los tres decididos a continuar con la jarana contra de la oposición a la espera de organizar un lío en el interior del Gobierno cuando pronto se abran los debates de los Presupuestos de la nación. Y a ser posible buscando que el PP y Cs se retiren de la Comisión de reconstrucción de la economía para su lugar lo ocupen Bildu y ERC.