La calle es de Vox

A pesar de los pesares, sus errores y disparates, que son muchos, lo cierto es que Pedro Sánchez sigue de Presidente del Gobierno y piensa continuar en el cargo hasta el final de la legislatura a nada que consiga el apoyo de Cs y del PNV para los Presupuestos de 2021 antes de finales de septiembre.

Y con más motivo si para entonces España ha superado la epidemia del coronavirus, lo que Sánchez presentará sin pudor alguno como un éxito de su Gobierno. Y a partir de ahí el Presidente creerá estar en condiciones de abordar la recuperación económica del país, donde volverá a hacer un ‘pan como unas hostias’, como ocurre con la pésima gestión sanitaria.

Por su parte su famoso vicepresidente tercero y líder de UP, Pablo Iglesias, está más que encantado de haberse conocido, disfrutando en su chalé de Galapagar -con piscina, jardín y pabellón de invitados- y con dos grandes sueldos oficiales del Gobierno, dos coches, secretarias, asesores y vigilancia las 24 horas de la Guardia Civil. Y desde esa tan cómoda posición pidiendo Iglesias un impuesto especial ‘para los ricos’ (sic).

En su celda de la cárcel de Lledoners el preso Oriol Junqueras medita con amargura el error de ERC al negarse a apoyar al Gobierno de Sánchez en las votaciones de las prórrogas del ‘estado de alarma’. Lo que ha dado a Inés Arrimadas -que acaba de ser madre- la oportunidad de entrar en una nueva mayoría absoluta del Gobierno de coalición con Cs, PNV, y otras minorías. Lo que veremos cómo le sale a Arrimadas cuando pase el temporal.

Mientras, en las calles de Madrid y de otras ciudades de España el líder de Vox, Santiago Abascal, ha logrado convocar una gran manifestación sobre ruedas con miles de coches, bicicletas y motos, con banderas de España, bocinazos y críticas al Gobierno en lo que ayer se convirtió en un éxito de convocatoria popular en favor de Vox y menoscabo del PP.

Y en estas circunstancias cabe preguntar ¿que ha sido de Pablo Casado el líder de la oposición al que Sánchez y sus ministros corren a palos y culpan del pacto del Gobierno con Bildu de la reforma laboral, sin que el líder del PP haya respondido a semejante y burda manipulación?

No se sabe qué hace Casado, está desaparecido y cada vez más aislado mientras Abascal aprieta en el Parlamento por la derecha y se adueña de la calle. Y mientras Arrimadas se acerca al Gobierno y Cs empieza a mejorar en las encuestas y a ocupar espacios en los canales de la televisión. Y todo esto cuando a Casado el aparato mediático del Gobierno le ha colocado el sambenito, otrora de Sánchez, de ser el nuevo capitán del ‘no es no’.

Está visto que Casado necesita un descanso y un tiempo de reflexión para recuperar ideas y energías y pasar a la acción. Porque lleva demasiado tiempo dedicado, cual bombero, a apagar los incendios que en los últimos meses le provocó Isabel Ayuso en la Comunidad de Madrid.

Podría decirse que buena parte de la culpa de todo esto la tiene José María Aznar que es a fin de cuentas quien pilota, a través de Cayetana Álvarez de Toledo, la estrategia del PP por lo que se está viendo, o mejor dicho, no se ve, en la calle, el Parlamento y los medios de comunicación donde el PP se está siendo superado por Vox. Mientras Cs regresa al centro y Sánchez con un descaro infinito culpa al PP de todos sus errores y disparates como ayer tarde y desde La Moncloa lo volvió a hacer.