Fusiones y adquisiciones 

Todavía estamos inmersos en la cuarentena sanitaria y económica pero a nada que, en medio de la tormenta, se abran unos claros y que empiecen a aparecer a la deriva los naufragios del temporal vamos a asistir en este país a una gran movida financiera y empresarial donde se van a poner de moda las fusiones y adquisiciones.

En banca le huele el culo a pólvora a Josep Oliu, el presidente del Banco Sabadell, quien poco antes de la crisis y víctima de su verborrea ya dejó en franca posición de debilidad al Sabadell cuando a finales de enero declaró que habría fusiones. Lo que era tanto como decir que el Sabadell está en venta y listo para una fusión por absorción.

Los más fuertes en la partida bancaria lo son sin duda El Santander y La Caixa, mientras que BBVA sigue arrastrando su crisis de reputación y de gestión tras la herencia podrida que dejó Paco González.

El imputado está por las delictivas andanzas de Villarejo en el banco. Lo que también afecta a su sucesor Carlos Torres, y cuando el principal apoyo de BBVA, su filial de México, Bancomer, está a punto de soportar una grave crisis económica en ese país.

El BBVA es un bocado demasiado grande para que alguien (solo podría ser el Santander) se lo quiera comer en un tiempo poco propicio para grandes mudanzas. Pero nunca se sabe en esta situación en la que desde la UE se dan ánimos para las grandes fusiones financieras y empresariales porque en esto ‘el tamaño sí importa’.

Un bocado más adsequible -por ejemplo para La Caixa- podría ser Bankia. Sobre todo ahora que Gorigoilzarri (que fue Consejero Delegado de BBVA cuando el pájaro Villarejo maniobraba contra la operación de Sacyr) anda postulándose ante el Gobierno como gran componedor de la economía del país.

Lo que quiere decir que Gori Gori está cansado de Bankia, entidad que él limpió y puso al día aunque aún de le debe una millonada al Estado como consecuencia de su rescate en la crisis financiera de 2008, tras los grandes disparates de Rodrigo Rato, que muy caros los está pagando en prisión.

A Pablo Iglesias le gustaría la nacionalización de Bankia, para así facilitar más créditos y ayudas, porque lo del ICO no acaba de funcionar y porque esa ha sido desde hace mucho tiempo su obsesión.

En todo caso habrá que esperar porque algo puede pasar en este sector. Y no digamos en el del turismo (agencias de viajes, compañías aéreas, hoteles y restauración), y a no perder de vista los Grupos de Comunicación, donde ya había extraños movimientos antes del estallido de la pandemia en este país, y en las actuales y dramáticas circunstancias con mayor razón.