El mitin de Iglesias y la gran mentira 

De mentiroso e indecente se puede calificar el mitin populista que ofreció el vicepresidente Pablo Iglesias en el telediario de la primera cadena de TVE del pasado lunes (en una presunta entrevista). Con el elogio desmedido de ‘lo público’ y desprecio de todo lo privado.

Y anunciando demasiado pronto el éxito del Gobierno, que no es cierto, lo que da una idea de la ‘gran mentira’ que se está fraguando en España, en torno a la realidad y la verdad de la crisis sanitaria, y para ocultar enormes errores de gestión y corrupciones varias que están apareciendo en torno a la compra y la distribución del material sanitario, que en muchos casos (como los test) es inservible.

El mitin populista de Iglesias contrasta con últimas decisiones del Gobierno progresista de Italia de Giuseppe Conte que el lunes, también, anunció la concesión de créditos a empresas por valor de 200.000 millones de euros y otros 200.000 millones para favorecer las exportaciones, y todo ello avalado por el Estado al 90 %.

Italia, que como España cree estar saliendo de los contagios más graves de la epidemia (que ayer rebrotaron en España), se ha puesto en marcha para relanzar su economía y el empleo apoyando la iniciativa privada.

Mientras en España estamos en la propaganda de Iglesias cuando nuestro país es el primero del mundo en muertes por coranovirus. Y ello sin contar los fallecimientos que no se han anotado porque no se les hizo el test. Por lo que el número de los fallecidos por el virus en España supera fácilmente la cifra de los 15.000.

Y un alto porcentaje de ellos murieron en espantosas condiciones en las residencias de ancianos, asunto de la mayor gravedad que debió ser una prioridad de Pablo Iglesias por ser el vicepresidente de Asuntos Sociales, que no se ha dignado a visitar esas residencias y ni un solo hospital.

Iglesias está dedicado al indecente autobombo del Gobierno, al elogio de ‘lo público’ y a promocionar continuas subvenciones sociales del Estado, a las que ahora espera añadir la ‘renta básica’ nacional de costes incalculables.

Y todo ello como si la sanidad privada y las grandes empresas y entidades financieras del país no estuvieran colaborando en la lucha contra la crisis sanitaria y económica. La que ya ha provocado el cierre de más de 120.000 empresas y destruido otros tantos empleos tan solo en el mes de marzo. Lo que habrá que multiplicar por dos, o por tres, a finales de abril y mayo. Sin que el Gobierno español ofrezca como Italia un plan de choque empresarial.

La gran mentira sobre la pretendida buena gestión del Gobierno acabará estallándoles en las manos a Sánchez e Iglesias y entonces aparecerá con claridad que lo que han calificado como simples errores era algo mucho peor: incompetencia. Y en algunos casos, como ya se empieza a saber, adornada por la corrupción.

Iglesias manosea los aspectos sociales de la Constitución y desprecia los relativos a las libertades públicas, los derechos democráticos y libertades de prensa, la propiedad privada y empresarial. Y desprecia y ataca la unidad nacional de la mano de sus socios soberanistas y reniega de la UE y de la Transición. Y a pesar de todo esto se nos presenta como un patriota, pero de cartón.