Ni Los Hamptons se van a librar (Crónicas confinadas, 11)

Se quejaba el NYT de la ‘fuga’ de Aznar a Marbella pero ahora resulta que en Nueva York los ricos han salido en masa huyendo de la ‘gran manzana’ para refugiarse en Los Hamptons.

La zona playera y de lujo de la península neoyorquina de Long Island, donde tienen residencia los Kennedy, Clinton, Rockefeller y demás personalidades del poder político y financiero de los EE.UU., así como del mundo del cine, el deporte, la música y la televisión,

Pues bien los millonarios neoyorquinos han alquilado por precios altísimos las residencias playeras que han mandado desinfectar y llenar de neveras para prepararse para un largo confinamiento. Aunque esa zona carece de infraestructuras sanitarias importantes y como desembarque el virus, que llega a todas partes, estos imitadores del Gran Gastby se van a equivocar.

Hace algunos años se puso de moda entre los millonarios americanos la compra de grandes fincas en Nueva Zelanda ante el riesgo de una guerra nuclear tras la llegada de Donald Trump al poder con sus bravatas militares.

Entonces, los millonarios USA, muchos famosos entre ellos, adquirieron enormes fincas con grandes casas coloniales neozelandesas y se hicieron construir en sus sótanos las famosas ‘habitaciones del pánico’ para el caso de emergencia nuclear. Aunque habían escogido ese país, como lo publicó la revista New Yorker, porque algunos analistas estratégicos habían dicho que Nueva Zelanda era el país más seguro del mundo.

Sin embargo el coranovirus llega a todas partes, rompe todas las fronteras, puertas blindadas y sistemas de protección. Y, a medida que avanza, nadie estará a salvo porque entre otras cosas también se transmite por el aire y se posa donde menos se le espera.

Que duda cabe que los poderosos están menos expuestos que el resto de la Humanidad, y miedo da imaginar que la pandemia se extienda con rapidez por las zonas mas pobladas de África y América Latina donde la precariedad sanitaria es tremenda.

Como tremendo es el cambio radical que se está produciendo en el mundo. Y no sólo en la Sanidad, sino en la economía, las finanzas y las relaciones internacionales porque este bichito, que dicen que escapó de China -o lo lanzaron con ayuda de Fu Manchu, la CÍA dice ahora que China ocultó el inicio y el alcance de la epidemia-, está resultando demoledor. Y puede que cuando los ricos regresen de Los Hamptons a Nueva York se encuentren sus negocios y fortunas devoradas por el virus y en pésima situación.