Antonio Costa, amigo de España, ¡Viva Portugal! (Crónicas confinadas, 6)

Ha sido el primer ministro de Portugal Antonio Costa quien en el Consejo Europeo ha salido en defensa de España tras el infame ataque a nuestro país del ministro de Economía de Holanda, Wopke Hoekstra, que señaló a España como un país que no ha hecho sus deberes presupuestarios para poder luchar ahora contra la crisis del coronavirus.

Y Costa respondió a las palabras del holandés: ‘Ese discurso es repugnante en el marco de la Unión Europea’, y añadió el primer ministro portugués: ‘No fue España quien creó el virus, ni fue España quien lo importó. El virus, infelizmente, nos atrapa a todos por igual. Si no nos respetamos todos, los unos a los otros, y si no comprendemos que ante un desafío común hemos de responder en común, entonces nadie ha comprendido lo que es la UE’.

Muito obrigado, señor primer ministro de Portugal, Antonio Costa, por decir en la UE y frente a la insolidaria Holanda, lo que quizás debió haber dicho el presidente del Gobierno español Pedro Sánchez. Pero si este Sánchez no se atreve ni responde las agresiones a España del inefable Quim Torra cómo se iba a atrever a plantarle cara a un ministro de Holanda.

Unos Países Bajos, que confunden su propio nombre con la bajeza de sus comportamientos políticos, y que a lo mejor aún sueñan con los tercios del Duque De Alba a quien a estas alturas de la Historia, todavía aluden en el texto de su himno nacional.

Portugal es un precioso, acogedor y gran país. Y sus gobernantes y políticos -que con gran habilidad suelen ocupar algunas de las primeras instituciones del mundo-, son personas, educadas y responsables pero, como demostró  Antonio Costa, también saben ser contundentes y firmes frente a la injusticia y la insolidaridad. Y ante quienes mancillan en su entorno el buen nombre de España y la suprema razón de ser de Europa que no es otra que la Unión en paz y con solidaridad.

Hay días que políticos en este país, bien por su incompetencia, su cainismo o deslealtad nacional, les dan ganas a muchos españoles de emigrar. Ahora bien, si nos llegará esa tentación estad seguros que más de uno, o muchos, nos iríamos a Portugal.

Y bien valdría recordar en estos momentos al insolidario ministro holandés los versos del gran poeta portugués Fernando Pessoa en los que decía: ‘No quiero rosas, con tal que haya rosas./ Las quiero solo cuando no las pueda haber’.