Lo que no se cuenta del coronavirus

La transparencia en la crisis del coronavirus deja mucho que desear, desde que comenzó el problema español. Y recientemente lo hemos visto con motivo de las manifestaciones feministas que el Gobierno de Sánchez no quiso prohibir, cuando la vicepresidenta Carmen Calvo y la ministra Irene Montero (ahora contagiada) se disputaban el liderazgo feminista dentro del Ejecutivo.

Es muy probable que el contagio de Irene Montero partió de la manifestación. Y es seguro que la gran subida de contagios en Madrid y en otras ciudades de España también se originó en las concentraciones feministas.

Pero, para permitir esas manifestaciones y no crear alarma a los que fueron a ellas, el Gobierno retrasó una semana las medidas más urgentes en contra de la expansión del virus, y todo ello ha redundado en el empeoramiento del caso del coronavirus español.

De todo esto se habla muy poco pero es así. Como también es cierto que los primeros dirigentes de Vox fueron unos irresponsables al celebrar el pasado día 8 su mitin de Vistalegre contra el feminismo, el lugar donde también se detectaron numerosos contagios.

En los que, sin duda, tuvo una grave responsabilidad el secretario general del partido, Ortega Smith. El que, como Montero, también está contagiado, y que días atrás había estado en dos centros importantes de contagio como fueron sus viajes a Milán y Vitoria lo que aumenta su responsabilidad.

Está claro que el Gobierno de Sánchez llegó tarde para frenar el contagio en España, y con paños calientes por causa de su estrategia equivocada de la ‘respuesta proporcional’ en lugar de la respuesta de choque frontal.

Y ahora se empieza a descubrir, y ello es muy grave, que el Gobierno de España carece de material sanitario suficiente para afrontar la crisis y de especial manera de material de protección de médicos y enfermeras que son los guardianes de las vidas españolas. Como tampoco hay mascarillas y se han reducido las donaciones de sangre, que hacen falta en España.

De todo esto se habla poco, por extraña prudencia y para evitar alarmas, pero todo esto es así y por lo tanto muy preocupante porque demuestra que los gobernantes españoles no han estado al nivel que las circunstancias les exigían.

Y ahora reconoce Sánchez que vienen unas ‘semanas difíciles’. Pero no solo por el esperado aumento de contagios, sobre todo en Madrid, sino también por la escasez de medios para ofrecer la respuesta sanitaria que se debería producir.

Y si en los próximos días suben en Madrid los contagios, las muertes y falla la esperada  respuesta sanitaria por falta de las UCI, de protección para los médicos y las enfermeras, por ausencia de medicamentos y de suficientes camas de hospitales (se está hablando de utilizar hoteles para ello) entonces se abrirá en España una batalla política entre el Gobierno y la Oposición.

Una batalla sobre la gestión de la crisis del coronavirus y eso será un nuevo problema añadido a los que ya tenemos que afrontar.