El ‘dictador’ Iglesias confirma la advertencia de Trotski

El Gobierno de Pedro Sánchez hace agua por los dos costados, el de los soberanistas de JxCAT y ERC y el de Unidas Podemos, donde la ministra, compañera y ‘favorita’ de Pablo Iglesias, Irene Montero, acaba de presentar su ante proyecto de Ley de libertad sexual, que ha resultado ser una gran chapuza, de ‘corta y pega’, que luego han tenido que enmendar desde el ministerio de Justicia.

Este Gobierno no va a durar y anda muy desconcertado con el coranovirus, mientras celebra sus jornadas de puertas abiertas para los presos golpistas catalanes condenados en el Tribunal Supremo, con el jefe de la banda, Oriol Junqueras, dando clases en la Universidad de Vic (imaginamos que sobre la teoría del golpe de Estado), cuando todavía no ha cumplido cinco meses de su condena de 13 años de cárcel e inhabilitación, por los delitos de sedición y malversación.

El Gobierno de Sánchez no va a durar y el partido de Pablo Iglesias, Unidas Podemos, tampoco. Y puede acabar saltando por los aires y dándole toda la razón a Iñigo Errejón que se opuso al liderazgo absoluto de Iglesias, el que ahora se va a autoproclamar en Vistaalegre III el amo y único señor de UP, su autócrata y único conductor.

En plena Revolución rusa León Trotski advirtió de la deriva autocrática de los líderes comunistas de su tiempo al afirmar que al inicio de la Revolución el poder iba a ser ‘para el pueblo’, luego lo fue para el Partido Comunista, más adelante para el Comité Central del Partido Comunista y, finalmente, sólo para el Secretario General.

Y así fue en la URSS y así acabó hundiéndose poco a poco el comunismo en Rusia. Y así, pero en un tiempo récord, ocurrirá en Unidas Podemos, partido que se reparten al estilo de los Cesucescu, Pablo Iglesias e Irene Montero (que también se han colocado en el Gobierno), aunque la parte del león se la lleva Iglesias que es quien manda y el que en la próxima Asamblea de Vistaalegre III, se auto proclamará líder único y conductor absoluto de UP.

Y nuevo y destacado miembro de ‘la casta’, por que se otorga a sí mismo un posible mandato de 12 años como secretario general, se multiplica por tres el límite de su sueldo (y el de su pareja Montero) y ya ha renunciado a sus más importantes postulados de austeridad y transparencia, mientras disfruta de escoltas y dos coches oficiales en su chalé de Galapagar.

Y todo esto, la peleas internas en el seno del Gobierno de coalición, que no cesan de crecer, y el continuo chantaje del soberanismo catalán que apoya Iglesias, hará que el tinglado de la farsa del Gobierno de Sánchez caiga, por un lado, y que por otro salte por los aires la unidad política y electoral de Unidas Podemos. ¿Cuándo? Pronto y no muy tarde. Sobre todo si la crisis del coranovirus sigue progresando en España sin control y daña seriamente la economía del país, impidiendo los Presupuestos -que aún dependen de ERC- del gasto social y progresista, lo que para Sánchez y para Iglesias puede ser letal.