El Gobierno con Trump no se atreve

El Gobierno de coalición de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, que ayer celebró un Consejo de Ministros en sesión extraordinaria en el Palacio de la Zarzuela y presidido por el rey Felipe VI -como es habitual al inicio de la legislatura- ha acordado en una posterior reunión ordinaria en La Moncloa aprobar las llamadas tasas Tobin (a las transacciones financieras) y Google (a multinacionales tecnológicas que operan en España).

Pero con una rebaja inicial en la recaudación fiscal que habían previsto para Google hasta dejarla en 968 millones de euros, a los que se sumarían otros 850 millones por la tasa Tobin que acabarán pagando los ciudadanos.

Dos impuestos razonables y también planteados en el ámbito de la UE. Pero hete aquí que el cobro del impuesto correspondiente a Google se aplaza a finales de año (como ha hecho el presidente Macron en Francia) por temor a las represalias del presidente Donald Trump en el plano comercial.

Y también a la espera del resultado de las elecciones presidenciales del mes de noviembre por si, milagrosamente, el burrito del Partido Demócrata logra que suene la flauta y derrota al elefante republicano de Donald Trump. Y se acaba la pesadilla de la presidencia de este personaje que entró la política americana e internacional, nunca mejor dicho, como elefante en cacharrería.

Hace bien este gobierno, socialista-comunista, en ganar tiempo y evitar las iras de Trump quien el próximo mes de abril recibirá a los Reyes de España en La Casa Blanca, lo que también constituye un gesto de reconocimiento para nuestro país.

Sobre todo porque las ministras de Defensa y Exteriores, Robles y González Laya, cometieron en fecha reciente el error -tras entrevistarse ambas con el embajador USA en Madrid Duke Buchan- de hacer pública la amenaza del Gobierno de España de condicionar la ampliación del ‘escudo anti misiles’ que USA tiene en la base de Rota (cuatro fragatas que pasarían a ser seis) a la relación comercial de USA con España.

Una advertencia y nueva lectura del dicho de ‘cañones por mantequilla’ en un tema tan sensible como es el relativo a las cuestiones de la Defensa y la Seguridad. Y cabría imaginar que esta amenaza se inscribe en el viejo lema del ‘OTAN no y bases fuera’ que con tanto entusiasmo agitaron en España el PSOE y el PCE al inicio de la Transición.

Un lema que a buen seguro no olvida el vicepresidente Pablo Iglesias, cuya presencia en el Gobierno de España le preocupa y mucho al Gobierno de Washington. Donde se ha visto con inquietud que Pedro Sánchez no haya querido recibir al ‘Presidente encargado de Venezuela Juan Guaidó’, al que Sánchez rebajó, en un reciente debate en el Congreso de los Diputados, a nivel de líder de la oposición.

Cuidado con Trump y con sus acuerdos militares con España porque ese es un asunto de mayor cuantía. Máxime ahora que se perciben en Marruecos extraños movimientos de reivindicación de Ceuta y Melilla. No vaya a ser que nos encontremos -a la sombra del desafío catalán- con un caso similar al del islote de Perejil que tan ‘heroicamente’ reconquistó José María Aznar.

Lo de Google lo dejamos, pues, para la próxima Navidad, lo que muestra una cierta prudencia por parte de este Gobierno de izquierdas que aún tiene que aprender a nadar y guardar la ropa por lo que pudiera pasar.