La marquesa Cayetana se comió al obispo Ábalos

A José Luis Ábalos, ministro por accidente y obispo del Palmar de Troya por aspecto y devoción, le cayó ‘la del pulpo’ en el Congreso de los Diputados por su colección de mentiras tras acoger en España a la vicepresidenta de Nicolás Maduro, Delcy Rodríguez. Ábalos, que miente más que habla y que reconoció ‘errores de comunicación’, huyó por los cerros de Úbeda pero allí estaba la mastina rubia del PP, Cayetana Álvarez de Toledo, que lo destrozó.

Poco antes intervino el presidente Pedro Sánchez para rebajarle a Juan Guaidó su condición de ‘presidente encargado de Venezuela’ a simple ‘líder de la oposición’.

Un Sánchez algo desconcertado que se agarra a Santiago Abascal como a un clavo ardiendo para justificar sus amoríos con Maduro y Torra. El líder de Vox es para Sánchez el lobo que se quiere comer la coalición Caperucita Roja de PSOE y UP y el que, según Sánchez, envenena el discurso de Pablo Casado (el niño burbuja que no traspasa el cristal de la comunicación), al que le pide una ‘oposición de Estado’. El mismo Estado que él se empeña en desguazar.

La realidad es mucho más sencilla: Sánchez necesita a ERC para aprobar los Presupuestos (con más déficit y más paro) y salvar la Legislatura. Y por eso corteja a Torra y ofrece indultos a Junqueras para que el preso pueda ser candidato en los comicios catalanes de mayo. Además Sánchez aceptó la figura del ‘relator’ que no es otro que Pablo Iglesias, dado que ‘el coleta’ está a favor de indultar a los golpistas y de la autodeterminación.

El converso Pablo Iglesias que toca con esmero las palmas al rey Felipe VI y exhibe en el Congreso ante el Teodoro PP ( ‘te adoro’ le dicen las chicas de Génova 13) sus modales de pura casta: ‘le agradezco el tono’, dice el vicepresidente a Teodoro, mientras se pavonea en el banco azul como Pedro Navaja a la espera, ‘con las manos siempre en los bolsillos de su gabán/ pa que no sepan en cuál de ellas lleva el puñal’.

La mastina Cayetana del PP cogió a Ábalos por el mismo sitio que la Pit Bull del oscarizado Brad Pitt pilló a su enemigo en la película de Tarantino ‘Érase una vez Hollywood’. Y al pobre obispo, destrozado, apenas se le escuchó balbucear unas confusas palabras en la que acusaba a Cayetana de ser una marquesa con ‘plurinacional’.

O sea como la España monárquica y confederada que quiere Sánchez, con lo que ya tenemos un punto de encuentro entre Gobierno y Oposición. ‘La vida te da sorpresas/ sorpresas te da la vida…’.