La puerta secreta y mágica de La Moncloa

El Presidente Sánchez necesita los aplausos y el calor que le darán los artistas y directores de los premios Goya, su mejor claque, este próximo sábado porque el hombre -que no se para en barras con tal de permanecer en el poder- es muy posible que esté ‘hasta el gorro’ de Junqueras, Torra, Aragonés, Rufián, Puigdemont, Otegui y Ortuzar. La banda soberanista de insaciables pedigüeños, y mal avenidos entre ellos.

Puede que, incluso, Sánchez esté hasta el gorro también de Pablo Iglesias (que se colará en los Goya) y algunos miembros de su Gobierno y dirigentes del PSOE. Porque el Presidente lleva más de un año paseando por la cuerda floja de la inestabilidad y todavía no tiene a mano los Presupuestos de 2020 que le pueden garantizar la legislatura.

Lo que no sabe nadie, suponemos que salvo Iván Redondo, es que si este tinglado de la farsa política se viene abajo por culpa de unos o de otros, en un discreto despacho de La Moncloa cercano al despacho del Presidente Sánchez existe, camuflada tras un tapiz, una puerta secreta y mágica que es de escape y de discreta entrada.

Una especie de madriguera como la del árbol que condujo a Alicia al país de las Maravillas siguiendo el rastro del conejo loco que la embarcó en aquella asombrosa aventura.

Estamos hablando de una puerta muy especial por la que Sánchez entró en Moncloa tras la moción de censura y por la que salió para acudir a las elecciones de abril de 2019, y regresar por esa misma puerta al Palacio del poder después de los comicios del 10-N y de sus pactos de investidura.

Y Sánchez, que empieza a estar hasta el gorro de todos y de todo, se dirá: ¿y si Junqueras y Puigdemont se tiran los trastos a la cabeza y al final me quedo sin Presupuestos y sin legislatura, entonces con que cara voy yo a las terceras elecciones en menos de un año y como cómplice de separatistas?

La respuesta a esta desesperación está oculta en la puerta mágica que se esconde tras el tapiz y puede que sólo la sepa Redondo, si es que la sabe. Pero de momento no la vamos a descubrir ahora, ni aquí.

Pero sabemos que a Pedro Sánchez le queda en la recámara de su fusil una bala de plata y puede que él no lo sepa. Más en el caso de estallido de la situación una mano caritativa le dirá las palabras mágicas que, en ese caso y momento, deberá pronunciar y la misteriosa puerta secreta se abrirá y Sánchez saldrá y luego volverá. Todo un misterio, sí, pero llegado el caso lo desvelaremos y, como en el cuento de Alicia, Sánchez regresará.