M.J. Montero brilla e Iglesias ‘cuida’ a Puigdemont 

El Gobierno de coalición no ha cumplido dos semanas, pero ya empieza a ofrecer claves en sus primeras actuaciones como el protagonismo especial de la ministra Portavoz y de Hacienda María Jesús Montero, y del segundo vicepresidente Pablo Iglesias. El que se estrenó mofándose y criticando a la Justicia española al decir mintiendo que fue ‘humillada’ por la europea.

Los vicepresidentes del Gobierno no son solo los cuatro que ostentan dicha categoría (Carmen Calvo, Pablo Iglesias, Nadia Calviño y Teresa Rivera) sino que al final son seis, si añadimos a Iván Redondo y a María Jesús Montero. La ministra Portavoz y de Hacienda, que está demostrando una capacidad y discurso político muy superior a otros miembros del Gobierno y por encima de la Vicepresidenta primera, Carmen Calvo.

Una vicepresidenta Calvo que, tras perder el pulso con Elsa Artadi en las conversaciones de Pedralbes donde le colaron ‘el relator’, quedó excluida de las negociaciones del PSOE con Podemos y con ERC. Donde tuvieron mayor protagonismo Adriana Lastra e Ivan Redondo. El que se ha quedó con las competencias de Comunicación que eran de Calvo y a quien le falta el control del CNI para convertirse en primer Vicepresidente ‘de facto’.

En realidad sobran tres vicepresidencias: las de Calvo, Calviño y Rivera, y otros tres ministerios. Pero Sánchez se empeñó en diluir la presencia en el Gobierno de Iglesias y sus ministros, Yolanda Díaz, Irene Montero y Alberto Garzón. Los que en realidad si dos, porque I. Montero y Garzón son dos directores generales de Igualdad y Consumo cuya pintoresca obsesión es despreciar a la Reina Letizia (como lo hizo I. Montero), y al Rey Felipe VI al que Garzón llama ‘ciudadano Borbón’.

Pero ¿a qué se dedica Pablo Iglesias? Pues en realidad y en este momento se dedica a funciones de ‘bombero’ frente a los movimientos provocadores de ERC, como se ha visto en las últimas declaraciones y amenazas contra los Presupuestos de Sánchez por parte de Oriol Junqueras y Pere Aragonés. Ante los que Iglesias se presenta como garante fiel del pacto de investidura de Sánchez diciéndole a ERC cumplirá y que habrá indultos.

Y, como hizo durante la moción de censura contra de Sánchez contra Rajoy, Iglesias se encarga también de mantener el contacto con Puigdemont, al que Sánchez prometió que traería a España para ser juzgado, y que tiene la llave, ahora muy importante, del calendario electoral catalán

Por ello Iglesias -después de despreciar a la Justicia española- ahora mueve a sus eurodiputados intenta sumar votos en la Cámara europea (empezando por los del PSOE) para que voten contra la petición de la Justicia española de que la Eurocámara le retire a Puigdemont y Comín la inmunidad para que puedan ser extraditados a España.

Y no deja de ser llamativo que Podemos, partido que está en el Gobierno de España, quiera votar en Bruselas contra las decisiones del Tribunal Supremo español y recabe apoyos de otros países en ese sentido. Y el colmo sería el que a esa iniciativa se sumará el PSOE.

Al final todos los caminos conducen al mismo sitio: a los indultos que el presidente Sánchez ha prometido a Junqueras y que tendrá que acelerar y poner en marcha en cuestión de semanas si Torra, por su cuenta o por el encargo de Puigdemont, decide (cuando el Tribunal Supremo confirme su inhabilitación) adelantar las elecciones catalanas en las que Oriol Junqueras pretende ser el candidato a la Generalitat.

Y, si no hay indultos, Junqueras no será candidato, Sánchez se quedará sin los Presupuestos y habrá una tercera repetición electoral. Y en ese caso -que La Moncloa no considera probable- el Gobierno de coalición PSOE-UP no cumplirá un año y desaparecerá. Pero no caerá esa breva, habrá indultos y todo seguirá.