Un chino rico y mediático

Cuenta una persona conocedora de cómo están y cuánto valen los grandes medios de comunicación españoles que si un chino rico (como esos que se compran equipos de fútbol) llega a este país con 1.500 millones de euros y ganas de adquirir televisiones, radios, prensa y medios digitales se puede quedar con todo lo mediático que hay en España en un santiamén.

Sin embargo ahí tienen a Pedro Sánchez, el poderoso hombre de mármol, que se ha quedado con casi todo el poder mediático (público y privado) sin soltar un euro y gracias a su fama de implacable ejecutor del poder. Porque los empresarios, editores y financieros que controlan la comunicación en este país le temen como a un nublado.

De manera que lo poco que anda suelto o fuera de su control son medios conservadores que tienen una clientela muy de derechas y poca o ninguna influencia en el centro izquierda, que es el espectro sociológico por donde deambulan y habitan, respectivamente, los votantes y dirigentes del PSOE, que son el talón de Aquiles del ‘sanchismo’.

Por eso no se mueve un gato en el interior del PSOE. Y por eso Cs no tiene quién le escriba, ni resulta fácil imaginar un grupo mediático o un gran medio con un perfil socialdemócrata y una línea editorial progresista/liberal y con independencia (como unos pocos años atrás lo fue El País).

Y todo ello a pesar de que el espacio del centro político y sociológico de nuestro país es muy grande y está deshabitado por parte de los editores con capacidad de hacer algo importante. Porque los medios de la derecha se han ido hacia un espacio muy conservador donde no faltan predicadores y profetas cotidianos del fin del mundo.

Mientras que los medios progresistas ahora se han adherido al proyecto y gobierno social/marxista de Sánchez e Iglesias. Los que en este momento ostentan un enorme poder y están en condiciones de favorecer a su enorme aparato mediático. El que, a pesar de los graves acontecimientos a los que estamos asistiendo, calla como un muerto o sale al quite y en la defensa de sus héroes al grito de: ¡que viene la extrema derecha’!

De manera que mientras no se recupere en España un núcleo informativo y cultural del centro progresista moderado que lleve como bandera la Cultura, la Constitución, la Democracia, la independencia de la Justicia y una buena información y opinión (separadas la una de la otra) de calidad, va a ser muy difícil que se acabe la tensión política y regresen la normalidad y los valores de la Transición en pos de recuperar la centralidad y la moderación.

Y si apareciera el chino rico y mediático ¿cuál sería su orientación ideológica y cultural? Pues depende, pero hasta que no llegue no se podrá averiguar.