El diario El País se aleja de la Constitución 

La Transición democrática española que alumbró la Constitución de 1978 ha llegado a su fin de la mano de Pedro Sánchez. Y como consecuencia de su deriva inconstitucional  y de sus pactos de investidura -que él prometió que nunca haría en la pasada campaña electoral- con Podemos, ERC y Bildu.

Partidos que aprovecharon los debates de la investidura para hacer alarde de sus conquistas con las que Sánchez compró (PNV incluido) sus votos. Al tiempo que se humillaba en el Parlamento, aceptando en silencio y mirando hacia otra parte, las soflamas que incluso contra su persona, la Constitución y el ordenamiento jurídico español lanzaron ante sus narices los portavoces de los partidos que le acompañan (nadie sabe durante cuánto tiempo) en la incierta legislatura y travesía que está a punto de comenzar.

Pablo Iglesias desde UP ensalzando a los presos y prófugos condenados y reclamados por sedición y malversación por el Tribunal Supremo; Gabriel Rufián de ERC acusando de golpista a la Junta Electoral, dando por hecho los indultos -‘amnistía’, les llama- a los condenados por el TS y amenazando a Sánchez con su ‘o hay Mesa de Gobierno o no hay legislatura’; y Merche Aizpurua insultando al Rey y haciendo apología de ETA.

Lo que fue previamente apoyado por la portavoz del PSOE, Adriana Lastra, que atacó a la Junta Electoral Central por inhabilitar a Torra y Junqueras, y a lo que se sumó el propio Sánchez hablando de ‘artimañas jurídicas’ del PP. Lo que revelaba el temor de ambos a que la decisión de la JEC dañara el pacto de la investidura con ERC y cogido con alfileres.

Un Sánchez que ha negociado con el sedicioso Junqueras su investidura a cambio de su indulto para que pueda concurrir a las elecciones catalanas y ser presidente de la Generalitat (el meollo del pacto) y que, con su promesa de ‘dejar atrás la judicialización del conflicto’, anuncia un desafío al Poder Judicial.

Y todos estos hechos, que son de la mayor gravedad, ponen en jaque la legalidad y la Constitución y orillan al PSOE del marco constitucional, han sido obviados por el diario El País, que en sus últimos editoriales -‘Última opción’ y ‘Horizonte posible’- se ha plegado ante el esperado y renovado poder de Pedro Sánchez.

Inventándose El País un firme compromiso de Sánchez con la Constitución, que no se vio en el debate, y la presunta renuncia de ERC por Rufián a una declaración unilateral de independencia, lo que tampoco dijo el portavoz de ERC. En cambio sí estuvo muy atento el periódico a los ataques de Pablo Casado contra Sánchez, para concluir que el malo de la investidura fue el PP y que no hubo nada más que subrayar.

El otrora buque insignia de la Transición ha tirado así por la borda de su hemeroteca, donde escritas están páginas muy gloriosas, su compromiso fundacional con los pilares de la Democracia constitucional, la libertad y el reformismo progresista moderado (no hay nada de progresista en el pacto de Sánchez con Junqueras) que hasta ahora defendió.

Y lo ha hecho el diario -que en 2016 ya avisó del peligro de Sánchez- en el  menoscabo de la verdad y la Constitución Española que en este momento, y aunque no se puede reformar porque lo impiden PP y Cs, Sánchez puso en entredicho. Y la pretende sortear, como los golpistas catalanes del 27-O de 2017, con otro referéndum/consulta ilegal que burla la soberanía nacional en menoscabo de la Justicia y de los altos Tribunales del Estado.

A los que Sánchez, el capitán errante de esta singladura, pretende sortear mientras su buque fantasma enfila el Cabo de Hornos de la legislatura en la que le acompañan UP, ERC, PNV y Bildu -el Gobierno Frankenstein como lo llamó Rubalcaba- y el diario El País como su escolta ‘ideológico y cultural’.