Junqueras y Puigdemont a garrotazos

El infame pacto de investidura sellado por Pedro Sánchez y Oriol Junqueras no gusta a los españoles (incluidos muchos votantes y dirigentes del PSOE), y tampoco gusta a muchos nacionalistas catalanes que, como Puigdemont, consideran que Junqueras se ha tragado una ‘consulta’ descafeinada y ha renunciado al referéndum de autodeterminación.

Por lo que cabe imaginar que Puigdemont, Torra, la CUP, los CDR Y los violentos de Tsunami están a cinco minuto de empezar a llamar Botiflers (traidores) a Junqueras y ERC, por renunciar a la autodeterminación y apoyar con su abstención la investidura de Pedro Sánchez.

Traidor fue lo que el 26 de octubre de 2017 llamaban a Puigdemont desde ERC (con el tuit de las 155 monedas de plata de Rufián) cuando el entonces presidente catalán estuvo a punto de convocar las elecciones anticipadas impidiendo con ello la proclamación de la independencia en el Parlament que, finalmente, llegó un día después.

Desde entonces Junqueras y Puigdemont se odian y aunque presumen de catalanes ambos se comportan como si fueran dos madrileños castizos que, con los pies enterrados en el suelo, dirimen sus diferencias a garrotazos en una simbólica parodia del cuadro ‘La Riña’ de las pinturas negras De Goya.

Puigdemont se considera ‘el listo’ porque se fugó de España (cuál cobarde) a las pocas horas de que el Parlamento catalán proclamara la independencia el 27 de octubre de 2017, abandonando la Generalitat y al pueblo catalán.

Así como a la gran mayoría de sus ex consejeros los que, liderados por Oriol Junqueras, cayeron en manos de la Justicia y acabaron en prisión donde ya llevan más de dos años, y donde les esperan muchos más (11 a Junqueras) tras ser condenados en el Tribunal Supremo por sedición y malversación.

Puigdemont, después de dos años y tres meses de prófugo de la Justicia española (que lo debió de haber traído preso a España desde Alemania, aunque solo fuera por el delito de malversación), ahora acaba de conseguir la inmunidad en el Parlamento Europeo y tiene otros cuatro años más de prófugo de lujo por toda la UE, aunque no podrá venir a España.

Y este Puigdemont intentará ser el candidato de JxCAT a la Generalitat en los comicios de 2020 que adelantará su muñeco diabólico Quim Torra antes que lo inhabilite la Justicia española, lo que está al caer. Y esas elecciones de Cataluña, que se celebrarán en los próximos meses, son la obsesión del preso Junqueras que sueña con ser el presidente de la Generalitat y derrotar a las huestes de Puigdemont.

Pero Junqueras, para lograr su sueño presidencial catalán y derrotar a su gran enemigo Puigdemont, necesita liberarse de la inhabilitación a la que le condenó el Tribunal Supremo. Y de eso no lo puede librar el Tribunal de la UE de Luxemburgo ni la condición de euro diputado, la que también va a impugnar el Tribunal Supremo español.

De manera que a Junqueras sólo le queda una puerta de escape que son los indultos que a buen seguro ya les ha prometido Pedro Sánchez, aunque no figuren como tal en el documento de la infamia, firmado por PSOE y ERC. El que ya van haciendo público por entregas para que no salte por los aires el PSOE. Y en que pronto veremos que hay un resquicio para los indultos a los condenados en el Tribunal Supremo.

Indultos que, en caso de que los conceda Sánchez, podrán ser recurridos por la Fiscalía y por Vox. E incluso vetados ‘por falta de motivación’ en el Tribunal Supremo. En cuyo caso Junqueras, ‘el tonto’ según Puigdemont, perdería todas sus opciones de ser presidente de la Generalitat.

De manera que estamos en la gran fiesta de los traidores. Traidor Sánchez a España según PP y Cs, traidor Junqueras por no exigir la autodeterminación y traidor Puigdemont por seguir huyendo de Cataluña. En enredo en el que PSOE y ERC están jugando a ver quien engaña al contrario y del que Pedro Sánchez quiere sacar como sea la investidura, mientras enseña por debajo de la Mesa de Gobiernos a Junqueras el decreto de los indultos que es sin lugar a dudas, la pieza maestra de la negociación.