Los Reyes ‘flamencos’ de Flandes

Señor, Señor, como están las monarquías europeas. A los Reyes de los Países Bajos, Guillermo y Máxima, no se les ha ocurrido otra cosa para felicitar la Navidad a sus súbditos que distribuir una foto de la Reina y sus tres hijas vestidas de flamencas en la Feria de Sevilla.

Lo que algunos habrán mal interpretado como un homenaje del Rey Guillermo a los tercios españoles de Flandes que tan profunda huella dejaron entre los ‘flamencos’ de Holanda. Hasta el punto que aún se acuerdan de España cada vez que cantan su himno nacional.

En el Reino Unido (de momento, y a expensas de lo que hagan Escocía e Irlanda) las cosas del Palacio de Buckingham tampoco van mucho mejor. En su mensaje de Navidad la Reina Isabel II ha pedido a los británicos ‘unidad’ -en todas partes cuecen habas, y en España también-, ante la imparable tormenta del Brexit que está al llegar a las costas de Inglaterra.

La Reina Isabel II ha eliminado de sus fotos navideñas al Príncipe Andrés por sus amistades americanas peligrosas (Epstein) de años atrás, y al Príncipe Henry y su consorte Megan que se han largado con viento fresco a Canadá, para no estar en Palacio durante la Navidad. Y que están cumpliendo con las expectativas conflictivas que llevó consigo a la Corte de Londres la actriz americana.

Pero ni Henry es el Rey Eduardo VIII, el que sí abdicó por amor, ni Megan es Wallis Simpson (la duquesa de Windsor), por mas que ambos se den cierta importancia. Lo que no es otra cosa que unos celos enfermizos del Principe Guillermo y de la encantadora Kate Middleton, los Duques de Cambridge, que son los preferidos del pueblo británico, por delante incluso de Carlos, el Principe de Gales, y de la pertinaz y paciente Camilla.

Y episodio dramático en la Corte de Noruega tras conocerse la noticia del suicidio del escritor Arie Behn, de 47 años, ex marido de la Princesa Marta Luisa con la que tuvo tres hijas. Una Marta Luisa que dice estar enamorada de un ‘chamán’ de color que se llama Hank Greenberg y que tiene pinta de ser un cara dura y embaucador.

En España Urdandarin acaba de salir de la cárcel con permiso de Navidad, del emérito Rey Juan Carlos I se sabe bien poco, y la Princesa Leonor se nos está haciendo muy mayor y ya preside los premios de su Principado de Asturias, haciendo gala del bien hablar, en español, en inglés e incluso en catalán.

Su padre el Rey Felipe VI está más delgado y más serio y desde luego no le faltan motivos vista como desfila, en los fastos de la investidura, la tropa política nacional. Lo que, sumado a los insultos que el monarca ha recibido del golpismo catalán, le está granjeando al Rey más simpatías de las que tenía y esperaba.

En fin, se suele decir que las cosas de Palacio van despacio, salvo en La Moncloa donde andan sin frenos y a toda velocidad. Y a fin de cuentas los Reyes son humanos como los demás, aunque en muchas cosas superiores en privilegios al resto de la ciudadanía en aras de la Historia, la Constitución y también la tradición que en los regímenes coronados en el acervo de cada país suele estar.