Empate ganador del Real Madrid

Había mucho en juego dentro y fuera del Camp Nou con alta tensión política y algunos enfrentamientos en las calles entre los Mossos y grupos violentos de los colectivos radicales soberanistas de Tsunami y CDR que no lograron concentrar a los miles de manifestantes que habían convocado.

Y al final un empate cero a cero que le sabe a gloria a un Real Madrid que fue superior al Barcelona y al que le robaron un penalti muy claro sobre Varane y le anularon un gol a Bale, por un discutido fuera de juego.

En términos políticos el resultado del encuentro fue un fracaso y decepción para el soberanismo catalán. Y desde el punto de vista deportivo también fue un mal resultado para un Barcelona, perdido en la primera parte frente al despliegue de control y ofensivo del Madrid que tuvo ocasiones de gol pero que no logró marcar.

La segunda parte mucho más equilibrada, por cansancio en ambos equipos y algunas oportunidades de gol pérdidas por las dos partes. Pero sobre todo asistimos a una notoria ausencia de mago Leo Messi en el juego, aunque el argentino dio dos pases de gol formidables a sus compañeros que luego no lograron rematar. El mismo Messi dio una patada al aire en un remate que fue su gran y única oportunidad.

En el Real Madrid brillaron sus centrocampistas Casemiro, Kroos, Isco y sobre todo Valverde. Los que presionaron y bloquearon al Barcelona en sus salidas del área y pilotaron las oleadas de ataques del Madrid.

Por parte del Barcelona hay que destacar la actuación defensiva de Piqué y poco más porque se les notó y mucho la ausencia en el partido y en centro del campo de Busquets, al parecer afectado por enfermedad.

En la estrategia de juego de los dos equipos Zidane resultó ser el vencedor frente a Valverde, porque los blancos, adelantados en el campo, y bajando a defender en bloque se hicieron con el control del balón y tuvieron la iniciativa frente a un Barcelona que se replegó y no lideró el encuentro ni lo controló.

En todo caso y puede que lo más importante fue que no hubo incidentes de importancia y que fracasó la pretensión soberanista de utilizar este partido, seguido por millones de espectadores de todo el mundo, como trampolín de propaganda política. De manera que la única propaganda que se expandió por todo el mundo fue la de que crece la leyenda imbatible del Real Madrid.