Más que un partido de fútbol

En medio de importantes medidas de seguridad se va a celebrar hoy en el Camp Nou el encuentro de la Liga Española de Fútbol entre el Barcelona y el Real Madrid.

Un partido que fue aplazado semanas atrás por causa de los muy graves y violentos incidentes que las organizaciones más radicales del soberanismo catalán perpetraron en Barcelona, en respuesta a la sentencia condenatoria del Tribunal Supremo contra los autores del golpe catalán del otoño de 2017.

Grupos radicales y violentos del soberanismo, como son los Tsunami y CDR, que ya han anunciado un cerco al estadio del Camp Nou y que amenazan con invadir el terreno de juego durante el partido y con desplegar pancartas contra España para hacer propaganda -en un encuentro deportivo que será transmitido a numerosos países del mundo- del independentismo catalán.

Lo más lógico y prudente hubiera sido que dicho encuentro se celebrara en otra ciudad para evitar así incidentes y garantizar la deportividad. Pero está claro que la dirección del Barcelona C.F. considera que la bronca y la presión ambiental en contra del Real Madrid favorecerá a sus jugadores.

No en vano la directiva del Barcelona busca una victoria deportiva y también política, dada la íntima relación del equipo catalán con el separatismo y por encima de la deportividad.

Lo que va a obligar a los jugadores del Real Madrid a una gran prudencia y concentración a lo largo de un tenso encuentro. En el que sin duda alguna se van a enfrentar a un gran equipo de fútbol que incluye a Leo Messi, a quien se considera el mejor jugador del mundo y un ariete decisivo en todas las citas deportivas del Barcelona.

Es tal la trascendencia de este partido de fútbol que, según fuentes bien informadas, fue uno de los motivos de debate en el Consejo de Ministros del pasado viernes. Y desde ayer ocupa las portadas de todos los medios de comunicación que han preparado un gran despliegue informativo para cubrir el evento deportivo y el entorno político y social del mismo.

Y ojalá que la fiesta y el espectáculo deportivo se imponga a todo lo demás y que la violencia soberanista no acapare un protagonismo nefasto. Lo que deberán de evitar las fuerzas catalanas de orden público y de seguridad.