Alto riesgo en ‘el clásico’ Barça-Madrid

Por si fueran pocos los problemas que ya tenemos en este país, ahora se nos presenta, como una nueva cuestión de orden público y propaganda internacional del golpismo catalán, el tan esperado partido de la Liga de Futbol -el clásico’- que el Barcelona y Real Madrid tienen previsto celebrar el próximo día 18 en el Camp Nou.

Un partido de alto riesgo, ya aplazado por incidentes anteriores, y que, en buena lógica y en las actuales circunstancias se debería celebrar en otra ciudad fuera de Cataluña para evitar los muy serios problemas, incluso de violencia, que anuncian los grupos más radicales del separatismo catalán.

Una cita deportiva de primer nivel ante la que la plataforma independentista y radical ‘Tsunami Democratic’ ha convocado manifestaciones alrededor del campo para dificultar el acceso de los espectadores. A la vez que ha pedido a quienes entren en el estadio que durante el partido salten al césped con el objetivo de parar o suspender el encuentro.

Se trata, como ha dicho el propio Puigdemont desde Bélgica, de aprovechar la cita deportiva, que será retransmitida por televisión a numerosos países, para relanzar ante la opinión pública internacional el proyecto separatista de los partidos nacionalistas catalanes.

Lo que tampoco excluye que se puedan producir actos de violencia y cargas policiales como las que hemos visto en las pasadas semanas en Barcelona y en otras ciudades catalanas.

La política catalana entra una vez más en el fútbol, con el Barça como un emblema del soberanismo. Y en esta ocasión ocurre cuando los líderes del llamado ‘procés’ independentista están en prisión o huidos de la Justicia. Y cuando seguimos pendientes de las negociaciones entre representantes del PSOE y ERC para negociar el apoyo -por su abstención- de la Esquerra a la investidura de Pedro Sánchez.

Lo que podría verse afectado en caso de graves incidentes antes, durante o después del esperado partido sobre el que la Federación Española de Fútbol se lava las manos, al tiempo que se declara no competente en cuestiones de seguridad que en este caso corresponderán a los Mossos de Esquadra.

Habrá pues el día 18 en Barcelona rivalidad deportiva entre dos de los más grandes equipos del fútbol mundial como son el Barcelona y el Real Madrid y también rivalidad política y alto riesgo de desorden público y de violencia. Y hasta el momento no hemos escuchado ninguna declaración pública de las autoridades catalanas, empezando por el presidente Torra, pidiendo la calma y garantizando que el partido y sus prolegómenos se desarrollarán en paz y sin ningún tipo de incidentes. Peor aún, puede que Torra, como ya se lo dijo una vez a los CDR, repita su mensaje de ‘apretad’.

Por todo ello lo prudente y en las actuales circunstancias sería que este partido, ‘el clásico’, entre Barcelona y Real Madrid se celebre en otra ciudad de España con todas las garantías deportivas y cívicas de respeto y máxima seguridad.