Donald Trump, de la mofa al impeachment

Como alma que lleva el diablo se fue el presidente Donald Trump de la Cumbre Atlántica de Londres por dos importantes motivos. El primero de ellos por culpa del cachondeo que se montaron a su costa, en la recepción del Palacio de Buckingham, los primeros gobernantes de Francia, Canadá, Holanda y la princesa Ana de Inglaterra, en el que se mofaron de las ruedas de prensa de Trump.

Lo que enfadó a Trump hasta el punto de abandonar la cumbre sin celebrar la rueda de prensa que tenía comprometida, adelantando su viaje de regreso a los Estados Unidos.

La segunda cuestión, y está de mayor calado, es la que se refiere al anuncio hecho por la presidenta de la Cámara de Representantes del Congreso de los Estados Unidos, Nancy Pelosi, de que la Cámara va a proceder a activar el procedimiento para la destitución del presidente Donald Trump por abuso de poder y acusado de presionar al Presidente y Gobierno de Ucrania para dañar la imagen y la campaña electoral del candidato demócrata Joe Biden.

La decisión de la Cámara de Representantes no será decisiva porque, en última instancia, será el Senado, de mayoría republicana quien decidirá sobre el famoso ‘impeachment’. Además Trump intentará bloquear todo el procedimiento parlamentario para que no interfiera en la campaña electoral de los comicios presidenciales de noviembre del próximo año de 2020.

Sin embargo, el hecho de que la Cámara de Representantes abra la puerta del impeachment contra Trump es un duro castigo político y moral para el presidente de los Estados Unidos.

El que además, y salvo Vladimir Putin que tiene en sus manos las pruebas del ‘Rusiagate’, no tiene ningún amigo y aliado en la escena internacional porque con todos ellos Trump ha teñido problemas y desencuentros como se vio en la Cumbre de la OTAN.

La que acabó, ‘como el rosario de la Aurora’ o literariamente hablando ‘a tiros entre los aliados’. Lo que anuncia que la Alianza Atlántica, a corto o medio plazo (cuando la UE tenga su Organización de Defensa y Seguridad), se extinguirá.

Y ese sin duda será un logro importante y coherente de Donald Trump, que dijo nada más llegar al poder que la OTAN estaba ‘obsoleta’, lo que parece cierto y en consecuencia y por ello no puede continuar.