El ‘Día D’ para Sánchez y Junqueras

Comienzan las negociaciones entre los representantes del PSOE y ERC en pos de un acuerdo para investidura de Pedro Sánchez, sin el cual España volvería al bloqueo político y camino de unas terceras elecciones, salvo que se abra la vía de la ‘gran coalición’ entre PSOE y PP.

Las espadas de Sánchez y Junqueras están en alto y hay mucho en juego por cuanto Sánchez aborda su tercer intento de investidura y Junqueras tiene pendiente-ademas de su posible indulto- las próximas elecciones catalanas de la primavera, a las que le gustaría concurrir como candidato a presidente de la Generalitat.

Y por supuesto que las ganara ERC frente al PDeCAT de Puigdemont, el que en definitiva es el ‘enemigo interior’ de Junqueras y que amenaza, en caso de apoyo de ERC a Sánchez, con una campaña para tildar de traidores al ‘procés’ a la Esquerra.

En linea con lo que hizo Junqueras contra él cuando pretendió convocar elecciones catalanas el 26 de octubre de 2017 y Rufián lo llamó Judas y traidor en el tuit de ‘las 155 monedas de plata’ para abortar la convocatoria y proclamar al día siguiente la independencia de Cataluña en el Parlament.

La apertura de esta negociación ‘a cara de perro’ comienza mal con el voto en contra del PSOE a la pretendida ‘República digital catalana’ y la negativa de la vicepresidenta Carmen Calvo a las pretensiones de ERC de: una mesa de negociación de ‘Gobierno a Gobierno’, como si Cataluña no fuera parte de España; y de abordar una negociación sobre la autodeterminación, lo que es inconstitucional.

Y en medio de este tenso preámbulo y confusión aparece el inefable Torra con su obsesión de que Sánchez lo llame por teléfono y se siente con él para negociar la independencia de Cataluña (sic). O algo ma o menos parecido y siguiendo las órdenes de su jefe Carles Puigdemont, el prófugo de Waterloo.

En Moncloa y la sede de Ferraz del PSOE están aterrados y no les llega la camisa al cuello, de pensar que pudiera fracasar este el tercer intento de Sánchez de conseguir la investidura. Y vamos a ver como lidia a estos morlacos el diestro José Luis Ábalos -que es de familia torera- y si les corta las dos orejas y el rabo a Aragonès y Rufián.

Y todo ello con Pablo Casado sentado en la barrera, o escaño, de sombra del Congreso y Carles Puigdemont, y por ‘streaming de larga distancia, en la de sol de Waterloo. O sea la corrida de fin de curso en la que todo está por decidir.

Y mientras tanto en el chalé de Galapagar Pablo Iglesias e Irene Montero se disputan los sillones del Consejo de Ministros -donde quieren estar los dos, mientras Errejón se queda con los niños- y le ponen velas a Dios y al Diablo para que no se estrelle y progrese la negociación.

La que se abre en este día ‘D’ de 28 de noviembre del año 2019 del Señor, mientras Carmen Calvo se abanica en el tendido y canta para sus adentros ese pasodoble tan torero y español que dice así: ‘en los carteles han puesto un nombre que no lo quiero ni ver…’.