Rufián quiere sorber y soplar

Hay cosas que no se pueden hacer al mismo tiempo como pretende ese pintoresco político catalán y diputado de ERC que se llama Gabriel Rufián. El que, en el nombre del condenado, delincuente y preso Oriol Junqueras, está negociando con representantes del PSOE la abstención de ERC en la investidura de Pedro Sánchez a la Presidencia del Gobierno de España.

Un apoyo por abstención que ERC quiere cobrar al contado y por anticipado a Sánchez y en cuyo precio se incluye, aunque ello lo llevan en secreto, los indultos que Sánchez concederá a los políticos catalanes condenados en el Tribunal Supremo por su participación en el golpe catalán de 2017.

Pero Rufián quiere mucho más. Quiere que Sánchez le dé un salvoconducto para que ERC triunfe (Junqueras indultado y de candidato) en los próximos comicios autonómicos catalanes, a celebrarse en la primavera de 2020. Lo que significa que Sánchez deberá hacer claras concesiones de soberanía y de mucho dinero a Cataluña en una ‘mesa’ de negociación de Gobierno a Gobierno y con un calendario de cumplimiento.

Porque si ERC no consigue grandes regalos de Sánchez, Puigdemont y PDeCAT acusarán a Junqueras y ERC de ser traidores (butiflers) por haber pactado con el Gobierno español, mientras presos y prófugos soberanistas siguen en sus respectivos lugares de residencia, la prisión de Llenoders y el palacete de Puigdemont en Waterloo.

Y parece que para Junqueras y ERC son más importantes las elecciones catalanas que la investidura de Sánchez y su Gobierno de coalición con Podemos, por muy de izquierdas para parezca todo ello.

Y lo que no puede pretender el tal Rufián (y Junqueras que es el que manda en ERC) es lo de ‘sorber y soplar al mismo tiempo’. Lo que significa que no podrá pactar a favor de la investidura de Sánchez y a la vez presentarse en las elecciones catalanas de primavera como el principal adversario catalán de España.

Dicho de otra manera, Rufián no puede nadar en las procelosas aguas de la investidura de Sánchez y a la vez guardar la ropa de faena con vistas a la campaña electoral catalana de primavera. Máxime ahora que ERC va por delante en las encuestas, pero con tendencia a la baja mientras que su gran enemigo el PDeCAT de Puigdemont se está recuperando y puede volver a ganar los comicios catalanes.

Y si Junqueras rompe con Sánchez, él y Puigdemont ganarán esa partida y quien pagará la rotura de la vajilla catalana serán primero Sánchez e Iglesias, que no conseguirán poner en marcha su ansiado gobierno de coalición. Y luego el gran damnificado lo sería España que volvería a bloqueo político y sin visos de encontrar la salida en ese laberinto infernal.