Susana Díaz está acabada

La secretaria general del PSOE de Andalucía, Susana Díaz, vino a Madrid a intentar salvar ante los grandes medios de comunicación su liderazgo en el Sur, pero ya es tarde. Y cuando se acabe el proceso de investidura -si es que acaba bien- Pedro Sánchez la fulminará con el argumento de la renovación del PSOE de Andalucía tras la pérdida del poder en esa Comunidad y la dura sentencia de los ERE fraudulentos.

Además, Sánchez no olvida que Díaz fue la candidata a sucederle y una de las conspiradoras en el golpe de mano del Comité Federal del 1 de octubre de 2016, que le obligó a dimitir. Aunque Sánchez recuperó la Secretaría general en la primarias de 2017 en las que derrotó a esta política andaluza.

La Susana Díaz que por lo menos, y aunque tarde, ha tenido la decencia de pedir perdón por el escándalo de los ERE, y que perdió frente a la derecha las elecciones autonómicas de diciembre de 2018 que ella adelantó y el Gobierno andaluz tras casi 40 años de dominio continuado del PSOE.

Susana Díaz está perdida y no continuará como la líder del PSOE en el Sur, ni volverá a ser candidata a la Junta de Andalucía como penosamente aún lo reclama. Y, tras la sentencia de los ERE que ella no investigó sino que frenó y tapó, debería haber presentado su irrevocable dimisión.

Y lo que todavía es peor, Susana Díaz, ha renunciado a su discurso de la defensa de la unidad de España y sus críticas al populismo de Podemos y al separatismo catalán, para finalmente aplaudir a Pedro Sánchez y a sus nueva edición del Gobierno Frankenstein con Iglesias y Junqueras.

Y todo ello solo para intentar continuar subida en la jefatura del PSOE de Andalucía, cuando lo que debería de hacer es pedirles a los parlamentarios andaluces del Congreso de los Diputados que no apoyen un Gobierno del PSOE con Podemos y arropado por ERC.

Aquellos discursos empalagosos y patrioteros de Susana (‘Mi España…’) se los llevó el viento. Y ahora le implora a Sánchez que la deje seguir. Susana fue la elegida de Felipe González para sustituir a Rubalcaba, era también la candidata del Ibex 35 para liderar el PSOE, y con esos grandes empresarios comía y conversaba en secreto durante sus discretos viajes a la capital del Reino.

Pero todo eso se acabó el día que perdió el Gobierno de Andalucía y luego se confirmó con la sentencia de los ERE. Y a lo más le quedan unos meses en el cargo de secretaria general. Susana Díaz está acabada y descanse pues, políticamente hablando, en paz.