Espinosa ganó en la derecha y Montero en la izquierda

Si alguien pensó que con el debate ‘a siete’ de ayer noche en televisión se va a movilizar el voto de los abstencionistas o de los indecisos en favor de uno u otro partido se equivocó en lo que a propuestas o novedades políticas se refiere. La única novedad es la confirmación de que no se ven resquicios para pactos de Gobierno y que se mantiene el bloqueo actual.

Otra cosa son las simpatías que se han podido generar en el debate para los que han sido los distintos portavoces en el Congreso de los Diputados en la pasada legislatura y sus respectivos partidos.

Pero sí podemos hacer una valoración al menos por bloques ideológicos. Y en ella y mal que les pese a PP y Cs quien mejor habló fue el representante de Vox Iván Espinosa de los Monteros, sobre todo en los temas territoriales, economía y pactos políticos, eso sí desde posiciones ultraconservadoras. Y presentando a Vox como el único partido que no quiere pactar con Sánchez.

Cayetana Álvarez de Toledo, en el nombre del PP, volvió a estar tensa y ella misma se volvió a meter en el lío, que ya provocó en el anterior debate de hace seis meses, con su confuso y muy polémico ‘si es sí’ en las relaciones sexuales. Su tono es áspero y su rictus no genera empatía sino más bien agresividad. Estuvo mejor en los temas económico y catalán y confusa en los pactos. Aunque en su minuto final pidió el voto útil de Cs y Vox para el PP.

Más moderada estuvo Inés Arrimadas, pero se le nota una cierta tristeza, marcada quizás por los pésimos resultados electorales que a Cs le otorgan todas las encuestas. Lo que conduce a una cierta melancolía que se le nota a Arrimadas cuando habla de su monotema catalán donde le asiste la razón, pero fue cazada por los errores de Cs en las políticas de pactos.

En el flanco de la izquierda ganó Irene Montero de Podemos de lejos porque la representante del PSOE Adriana Lastra no tiene nivel ni para este tipo de debates ni para otras funciones de responsabilidad. Estuvo a la defensiva y Montero pudo con ella.

Y en los pactos Adriana Lastra volvió a anunciar que Sánchez no aceptará un gobierno de coalición con Podemos a los que les acusa de bloquear la investidura de Sánchez. Pero Montero le respondió que Sánchez llegó a presidente gracias al apoyo de Podemos en la moción de censura contra Rajoy, lo que es verdad. Aunque en el minuto de oro final Lastra hizo el mejor discurso y, sin duda al pedir, el voto para su partido el PSOE fue la más eficaz.

En cuanto Rufián, ese objeto volador no identificado, ahora convertido en predicador de diálogos y bondades gaseosas y tildado de traidor por el soberanismo radical catalán, nada nuevo que reseñar. Volvió a decir que sus amigos golpistas fueron condenados en el Tribunal Supremo por hacer un referéndum, lo que no es verdad. Fueron condenados por violar la ley, violentar el estatuto y la Constitución y porque robaron dinero público para ponerlo al servicio del golpe catalán.

Finalmente el representante del PNV, Aitor Esteban, sin aportar novedad alguna y pregonando diálogo y negociación (a lo que ellos siempre le ponen un precio) se dedicó a criticar a PP y PSOE. Y estuvo bastante moderado, pero perdió los nervios cuando Espinosa de los Monteros le recordó los disparates de corte xenófobo y anti español del fundador del PNV, Sabino Arana, y por ello al término del debate Esteban le negó el saludo a Espinosa lo que fue una descortesía y un grave error.