Sánchez y el Gobierno a la carta

La encuesta del CIS, que Tezanos le ha cocinado a Sánchez y servido en bandeja de plata, le ofrece al presidente un ‘menú’ a la carta para pactar su investidura y formar un gobierno mayoritario con PP, con Cs e incluso con Podemos.

Pero ni en esa tesitura Sánchez debería de echar sus campanas al vuelo. Porque Casado e Iglesias le exigirían que rompa todos sus pactos con los separatistas de Cataluña y Navarra; e Iglesias la entrada de Podemos en el Gobierno. Y que se olvide Sánchez del ‘gratis total’.

Aunque los regalos de Tezanos a Sánchez son importantes, sobre todo si el PSOE logra los 150 escaños (frente a los 123 de los pasados comicios del 28 de abril), porque esa cifra permitiría a Sánchez pactar por separado con los citados tres partidos nacionales, sin la necesidad de contar con el apoyo de los nacionalistas del PNV ni con los separatistas de ERC o PDeCAT.

Naturalmente, de confirmarse esa encuesta ello sería un pésimo resultado para el nacionalismo de todo orden y para el centro derecha español. Pero y sobre todo para el PP porque si no supera la barrera de los 90 escaños el liderazgo de Pablo Casado quedará muy tocado.

Un Casado que ha bajado el tono y la agresividad de su discurso para así atraer a los votantes de Cs que dejan la formación naranja, lo que podría dar a Vox por la derecha el subidón que le ofrecen últimos sondeos privados, como resultado de las violentas tensiones de Cataluña y de la exhumación de Franco.

Cuestiones que no incluye la encuesta del CIS porque se hizo antes del 22 de septiembre, motivo que le resta bastante credibilidad. De ahí que Casado tema una subida del PSOE, aunque no tan grande como dice el CIS, y otra subida de Vox aunque sin llegar a los 40 escaños.

Y todo esto sería una mala noticia para Casado y su moderada campaña que tiene a sus halcones -Cayetana, Hernando y Teodoro- hablando bajito y con caras de no haber roto nunca un plato, mientras en privado dicen que Casado se ha vuelto a equivocar porque fue demasiado bronco el 28-A y ahora es demasiado blando para el 10-N y no acaba de despuntar.

A quienes el CIS les ha dado un balón mediático de oxígeno han sido a Pablo Iglesias y Albert Rivera. A Iglesias porque se veía de cuarto partido por detrás de Vox, y a Rivera porque se veía sumido en las profundidades del infierno político y obligado a dimitir.

Y supongamos que en el centro de los pronósticos del CIS y de las otras encuestas está la virtud. Pues en ese caso el PSOE tendría un 29,6 % de votos, el PP 19,8 %, UP 13,4 %, Vox 10 %; 9,9 a Cs; y 3,5 % a MM. Y esta sería una salomónica partición.

Pero de aquí al final de la campaña electoral todavía pueden pasar muchas cosas en Cataluña, en el resto de España y en los debates televisados que están al llegar. Y a no perder de vista que están de moda los populismos como en Argentina se acaba de demostrar.