Los indecisos confunden las encuestas 

Lo único que parece claro a estas alturas, de la ya demasiado larga campaña de las elecciones generales del próximo 10 de noviembre, es que Vox y el PP van a subir en votos y escaños, y que Cs y Podemos bajarán.

Pero falta por ver en qué proporciones y ello sólo se conocerá en la noche del 10-N, porque el número de indecisos y de posibles abstencionistas sigue siendo muy alto. Y todo apunta a que esas incógnitas sólo se despejarán el mismo día de la votación.

Por supuesto la mayor incertidumbre gira en torno al PSOE porque los últimos sondeos electorales no aclaran de manera unánime si el 10-N el partido de Pedro Sánchez repetirá el resultado de los comicios del 28-A, con sus actuales 123 diputados como apuntan varios sondeos, o si bajará de esa cota, o subirá de manera llamativa como lo pronostican las últimas encuestas del CIS.

Para el PSOE puede ser determinante lo que ocurra en los últimos días de la campaña electoral en Cataluña, y sobre todo si reaparece la violencia con intensidad. Pero también está por ver qué pasa en los debates electorales, especialmente durante la discusión ‘a cinco’ el día 4 de noviembre entre los líderes de partidos nacionales Sánchez, Casado, Iglesias, Rivera y Abascal.

Y llama la atención que el presidente en funciones Pedro Sánchez no haya aceptado el debate ‘cara a cara’ con el líder de la Oposición Pablo Casado, lo que da una idea del temor que tienen en el PSOE a la noche electoral.

Lo que ocurra en Cataluña y en los debates puede ser decisivo a la hora de lo que los indecisos y abstencionistas decidan el 10-N. Aunque ya parece claro que, después de estas elecciones, habrá más dificultades y menos opciones para formar gobierno de las tres que existían después de los pasados comicios del 28 de abril.

Porque en los pasados meses Sánchez tuvo tres opciones de Gobierno a partir de sus 123 escaños: con el PP de Sánchez y sus 66 diputados; el Cs de Rivera y sus 57 escaños; y el UP de Iglesias y sus 42 diputados (más los apoyos de PNV y ERC).

Sin embargo, ahora todo se reduce a: un posible pacto de PSOE y PP, en la gran coalición o con la abstención del PP; o el regreso al pacto del PSOE con UP, PNV y ERC, lo que obliga a Pedro Sánchez a incluir en el Gobierno a varios ministros de Podemos.

Todo está en el aire y a la espera de los indecisos, pero de momento ya se sabe que la repetición electoral fue un error temerario de Sánchez, porque en el pasado mes de julio tenía más y mejores opciones para gobernar y en estas corre un riesgo real. Porque si no supera con creces los 123 escaños que tenía una escasa victoria será también una derrota política y moral.