¿Hay fotos y vídeos de la exhumación de Franco?

Parece que la exhumación de Franco en la Basílica y su inhumación en el cementerio de Mingorrubio han discurrido según lo previsto y siguiendo un estricto protocolo que les impedía tomar fotos o hacer vídeos de ambos acontecimientos a todos los participantes en ambos actos.

Pero en este país, donde todo se sabe aunque esté bajo secreto, incluidas las sentencias del Tribunal Supremo, y donde todo se graba y se fotografía a hurtadillas, como muy bien lo ha demostrado Villarejo, siempre hay un listo, o una lista, que dotados de la más alta y sofisticada tecnología (hay relojes de pulsera que hacen fotos y vídeos de gran calidad) pueden haber obtenido las imágenes y el sonido de la exhumación de los restos de Franco.

Y eso lo vamos a ver y a saber muy pronto. Porque esas imágenes y audios pueden llegar en fecha próxima, gratis o previo pago de muy grandes sumas de dinero, a los medios de comunicación.

Así ocurrió con las impactantes imágenes de los últimos instantes de la vida de Franco en el hospital de La Paz, entubado y agonizante. Las que Jaime Peñafiel publicó años atrás y en una rigurosa exclusiva en el semanario La Revista, que él dirigía.

E imágenes cuya autoría algunas fuentes imputaron al Marqués de Villaverde Cristóbal Martínez Bordiú, o a algunos de los médicos de su equipo. Y que, como bien sabrá Peñafiel alguien pudo entregar y cobrar porque las vendió por una importante suma de dinero.

Pues bien, habrá que estar atentos a las pantallas de televisión y de los soportes digitales porque es muy posible que pronto aparezca con sus imágenes y audios la exhumación a Franco. Y los testigos, la ministra Delgado incluida, con sus disfraces de marcianos para evitar los gases putrefactos que podrían salir de la tumba del dictador.

El ‘generalísimo’ Franco cuya momia no sabemos si ha sido vista por los operarios que bajaron a la tumba para izar el féretro, o por el forense que debía dar fe de que Franco estaba allí. Porque parece que en la cubierta de cinc, que rodeaba a la momia embalsamada de Franco dentro del ataúd, existía una mirilla o apertura a través de la cual se podía ver la cara y la cabeza de Franco.

Pero si nadie abrió el ataúd y nadie vio a Franco ¿quién puede certificar que Franco estaba allí, a sabiendas que en los últimos meses, y ya anunciada la exhumación, alguien de su familia o el famoso prior Cantera se pudo haber llevado la momia en cualquier momento y con la mayor discreción?

Mucho cuidado con todo esto porque tenemos la impresión que aún no ha terminado el espectáculo de la exhumación de la momia de Franco y que todavía puede tener una nueva y sorprendente continuación.