‘In dubio pro reo’

Continúan discrepancias y comentarios a favor y en contra de la sentencia del Tribunal Supremo catalán y especialmente en lo relativo a los delitos de rebelión (rechazado) y de sedición, que es el finalmente escogido por los magistrados para lograr la unanimidad en torno al fallo, a pesar de que había tres magistrados favorables al delito de rebelión y otros tres al de sedición.

Pero todo apunta a que el presidente Manuel Marchena, que en principio parecía decantarse por la rebelión, finalmente se posicionó por la sedición en pos de la ‘unanimidad’ del Tribunal, duramente contestada por la Fiscalía que pedía la rebelión, y adoptando Marchena la máxima jurídica de ‘in dubio pro reo’ (en caso de duda a favor del reo).

Pero hay otra cuestión de suma importancia que, sin duda, habrá tenido su peso en la decisión de Marchena: el riesgo de que la Corte Europea de Estrasburgo echara por tierra la sentencia con el argumento de la violencia que, finalmente el Supremo no reconoció como constante ni instrumental.

Hay posiciones muy críticas desde el ámbito más conservador de la política que acusan de flaqueza a Marchena al que le vienen a decir que, a fuer de buscar una sentencia ‘salomónica’, ha estado a punto de ‘partir en dos el niño’.

No ha sido nada fácil y hay en la sentencia afirmaciones que parecen poner en duda el ataque al orden constitucional perpetrado por los golpistas y que, con tanta firmeza, denunció el Rey Felipe VI y que en definitiva justificó la aplicación del artículo 155 de la Constitución en Cataluña.

Como también sorprende que el Tribunal no haya decidido tomar medidas para garantizar el cumplimiento penal de la sentencia y se haya inhibido a sabiendas que las competencias penitenciarias están en manos de los que son los compañeros políticos de viaje -con Torra a la cabeza- de los ahora delincuentes sediciosos y malversadores de fondos públicos.

Y en todo esto se aprecia un sesgo político que emana de los magistrados más progresistas de la Sala que, con la Abogacía de Estado, parece que han buscado rebajar la tensión en Cataluña y puede que para facilitar en el futuro un posible pacto de investidura de Sánchez con la ayuda de ERC.

En todo caso la sentencia es firme, incluye duras penas para el conjunto de los condenados y parece blindada para que ninguna instancia superior, sea el TC o la Corte Europea, la pueda desactivar. Y además permite reactivar la ‘euroorden’ contra Puigdemont y el resto de los prófugos, lo que de lograrse la extradición en los próximos meses sería un gran resultado procesal.