Rivera a la deriva y Errejón desvaría

El líder de Ciudadanos Albert Rivera acaba de proponer en su última y a la vez patética voltereta su enésimo ‘pacto de Estado’ con PSOE y PP para intentar salvar a su partido Cs, el Titanic de la política española, del que se anuncia como imparable hundimiento en los comicios del 10 de noviembre.

Rivera pudo haber formado gobierno con Sánchez en la pasada y fallida legislatura -antes del pacto con PSOE y PP en Navarra- pero creyó que iba a superar al PP con su giro hacia la derecha liberal.

Pero renunció a una coalición -como la que propuso en 2016- al que sí era un importante y verdadero pacto de Estado que lo habría convertido en el vicepresidente del Gobierno de España (como se lo propusieron dentro de su partido) y se lanzó por el precipicio de la autodestrucción de Cs.

Y en la noche del 10-N Rivera tendrá que dimitir y entregar el liderazgo de lo que quede de Cs a Inés Arrimadas. A la que en estos días y, vista la crisis de Cs, debió -dando él un paso atrás- haber nombrado la candidata de Cs a la presidencia del Gobierno -está a tiempo- para intentar salvar los muebles de Cs antes de que se hunda en lo más profundo del mar.

Pero Rivera hace ya mucho tiempo que no da pie con bola y que está fuera de la realidad política del país. Su última oferta de pacto al PP y PSOE es una nueva e inviable ocurrencia que no interesa a nadie y con la que intenta aparentar que aún está activo en el juego político lo que ya es imposible de imaginar.

Y en esto de las rebajas y ocurrencias electorales conviene destacar la propuesta de Íñigo Errejón, desde Más País (y menos España), de reducir la semana laboral a sólo ¡cuatro días! Y, ya puestos, ¿por qué no a tres días? Íñigo Errejón se va a desinflar el 10-N, porque con iniciativas como esta demuestra una gran debilidad y sobre todo que no tiene nada que decir ni que ofrecer que no sea distinto a lo que ofrece Pablo Iglesias en Podemos.

Tiene Errejón la oportunidad de diferenciarse de Pablo Iglesias en el desafío catalán, pero ya ha enseñado la patita antiespañola con su candidato soberanista en Barcelona. Y se ha declarado favorable al ámbito golpista catalán como quedará en evidencia cuando aparezca el lunes la sentencia del Tribunal Supremo sobre el golpe y empiece a desvariar.

Lo que demuestra que Errejón no tiene un proyecto para España y que eso de ‘Más País, para no poner más España, es una payasada que carece del menor interés, porque al final su proyecto es sólo una venganza personal.