Manda la momia

Están los turcos del sultán Erdogán desembarcando en las costas de Siria con la bendición de Donald Trump y camino de Lepanto. Y están los chinos boicoteando la NBA por lo de Hong Kong, y Boris Johnson al borde de un ataque de nervios y a punto que lo desherede su padre por culpa del Brexit.

Y aquí, en España, lo que manda y ocupa al Gobierno es el traslado, o la mudanza -dicen que en helicóptero-, de la momia de Franco de la Basílica del Valle de los Caídos al panteón que Doña Carmen Polo tiene para ella en el cementerio de Mingorrubio a tan solo unos metros del Palacio del Pardo. El Palacio de la lucecita encendida hasta el amanecer en donde montaba guardia bajo los luceros y firmaba sentencias de muerte el dictador, hace más de 40 años.

La vicepresidenta Carmen Calvo, la de las largas sayas y escarapelas en el hombro, está desesperadamente buscando un ‘relator’ -como el que regaló a Torra- a ver si consigue hablar con la familia Franco para pactar el traslado del muerto. O si, finalmente lo tienen que hacer por las bravas, a escondidas y a toque de corneta. Pero en presencia de un forense no vaya a ser que el muerto, en el caso de larga catalepsia, se despierte.

Lejos de allí y en la cubierta del yate de Marcos de Quinto imaginamos, como si estuviera en el Titanic, a Albert Rivera tocando el violón a la espera de otra sentencia, la de las urnas del 10-N, que seguirá a la del próximo lunes sobre el golpe catalán que allí le llaman ‘el procés’.

Y que la guardia pretoriana y CDR de Torra pensaba recibir con estruendo y explosiones lo que al parecer -salvo que exista otro comando- desbarató la Guardia Civil. La que tan nerviosa pone a los mandos de los Mossos que vamos a ver cómo defienden el orden público y legalidad desde el territorio catalán que es parte de España.

La momia de Franco manda en la información nacional, mientras palidece y sin ideas nuevas ni propuestas atractivas la campaña electoral. Aunque la semana próxima será la de ‘El Señor de la Sentencia’ que en este caso no es la venerada imagen sevillana que acompaña a La Macarena, sino el Juez del Tribunal Supremo Antonio Marchena.

El que al parecer ya tiene sentencia, aunque no sabemos si logrará que no se filtre mientras suben y bajan las apuestas entre ‘sedición’ y ‘rebelión’ una vez que el punto de apoyo de una u otra opción dependerá de si el Tribunal considera que los procesados impulsaron la violencia o si los tumultos fueron espontáneos y sin control.

El fin de semana que se acerca será mitinero y electoral. Un todos contra todos y más encuestas para decir que Sánchez flaquea, Casado sube, Iglesias aguanta, Chupete Errejón de desinfla y Rivera no para de llorar.