China se enfada con la NBA

Fue en los tiempos de Henry Kissinger y Richard Nixon cuando con aquella diplomacia del ping pong se establecieron las primeras relaciones entre los EE.UU. y la China comunista de Mao Zedong en 1972.

Pues bien, ahora y en plena guerra y tensa comercial entre Donald Trump y Xi Jinping, acaba de abrirse una nueva brecha chino-americana por causa de una gran polémica surgida entre Pekín y Washington a propósito de unas declaraciones de un directivo de la NBA en favor de las libertades en Hong Kong.

Daryl Morey, director general del equipo de baloncesto Houston Rockets, ha tuiteado ‘lucha por la libertad, apoya a Hong Kong’. Y el gobierno chino ha perdido los papeles y ha comenzado a prohibir en las televisiones chinas la retransmisión de partidos de la NBA.

La organización del basket americano desde sus máximos dirigentes ya ha apoyado a Morey en defensa de la libertad de expresión. Y ya veremos si la cosa queda ahí, porque si otros directivos y jugadores de la NBA se suman a la defensa de Hong Kong y el ejemplo cunde entre otros deportes entonces los chinos se van a encontrar con una campaña mundial en la defensa de la libertad de Kong Kong.

Y no digamos si, por ejemplo, entrarán en la pelea los primeros jugadores y directivos del fútbol mundial en apoyo de Hong Kong, con estrellas como Messi, Cristiano, Neymar, Mbappe, Benzema, etcétera y a sabiendas del impacto que el fútbol tiene en cientos de millones de ciudadanos chinos.

Además, hagan apuestas sobre el tiempo que va a tardar Donald Trump en subirse a esta polémica como arma electoral y para completar su batalla comercial y tecnológica con el régimen de Pekín. El que ha caído en una trampa de elefantes al armar la bronca con la NBA que en USA, y fuera de EE.UU., es una potencia mundial.

Aunque en todo esto de China y el deporte occidental también se debe de tener en cuenta que hay mucho dinero chino de por medio, en sponsors y accionistas chinos de muchos equipos y sociedades deportivas. Por lo que son muchos en Occidente los que perder (por ejemplo en los desechos de las retransmisiones deportivas) y a los que no les interesa una guerra política y deportiva con China.

Como a los chinos no les interesa hacer ruido con Hong Kong donde están encantados con el apoyo recibido por parte de la NBA y que a buen seguro esperan aumentar y trasladar al conjunto del deporte mundial.