El ‘Joker’

La película de moda se llama Joker, un film dirigido por Todd Philips que ha sido interpretada por Joaquín Phoenix, Robert De Niro y Frances Conry. Estamos ante un película de terror crudo y despiadado que viene precedida de una campaña publicitaria de denuncias de personas que sufrieron atentados en el año 2012 durante la proyección de la película El caballero oscuro de Batman, donde unos imitadores del Joker agredieron a balazos y sembraron el terror en espectadores de algunas salas donde se proyectaba esta película.

Hollywood es una fábrica de sueños y de violencia, capítulo este último que bien merecería ser reducido a su mínima expresión aunque se inspira en hechos ciertos del mundo criminal, porque también ha aportado ideas a nuevos y más sofisticados criminales. El guión mas habitual -en el que Clint Eastwood es el rey- se basa en la lucha entre el bien y el mal. Los malos empiezan ganando y solo al final de la cinta los buenos triunfan, sobre la base –Sin perdón,  es un ejemplo- de un venganza despiadada y triunfal.

La película El Joker será un éxito porque la polémica ayuda (en USA se afirma que en su primer fin de semana en salas podrá recaudar hasta los 150 millones $. Y porque estamos en un tiempo de emociones fuertes donde los protagonistas de la vida pública, Donald Trump en América o Boris Johnson en Europa, son líderes de carácter y modales histriónicos que agitan el populismo y el nacionalismo frente a la moderación de la tradición democrática anglosajona, ahora dañada y refugiada en los Parlamentos de USA (Cámara de Representantes) y Reino Unido (Cámara de los Comunes).

En España, afortunadamente, la política discurre por otros derroteros aunque con destellos populistas a izquierda (Podemos) y derecha (Vox), pero con ingredientes desestabilizadores y violentos como los del nacionalismo radical vasco y catalán. Lo que nos lleva a la feliz conclusión de que en nuestro país tanto en política como en el buen cine los payasos son irrisorios y afortunadamente no violentos.

Pero payasos en la política española haberlos haylos y puede que Torra se lleve la ‘palma de oro’, aunque este personaje en los últimos tiempos estuvo rondando la raya de la violencia como se ha visto en la captura de un comando de los CDR que pretendía atentar en Cataluña el día de la publicación de la sentencia del ‘procés’.

Pero este payaso catalán, nada que ver con el gran Charlie Rivel, no hace ninguna gracia causa y, con colaboración con sus promotores Junqueras y Puigdemont, ha causado un daño enorme a Cataluña.

Convirtiendo este gran país en un circo o mas bien un laberinto catastrófico en el que la entrada es libre pero en el que resulta imposible encontrar la salida a corto plazo, lo que perjudica la convivencia, la economía y la situación social catalana sin que por el momento se aprecie un horizonte de paz política y de estabilidad.

En Hollywood el Joker, un criminal despiadado y ‘gratuito’, dará un impulso nuevo a la industria del cine violento y de terror. Y esperemos que ello no provoque mas desastres y matanzas como las que los terroristas civiles y fuertemente armados provocan en USA en las escuelas y en concentraciones populares de las manos de unos criminales racistas o supremacistas que no cesan de actuar y que tienen un fácil acceso a las armas que en EE.UU. se compran con demasiada facilidad.