Sánchez prepara el control de los Mossos

El presidente en funciones del Gobierno Pedro Sánchez podría acordar en el Consejo de Ministros del próximo viernes tomar el control de los Mossos d’Esquadra en aplicación de la Ley de Seguridad Nacional y en previsión de serios incidentes en Cataluña con motivo de la inminente publicación de la sentencia del Tribunal Supremo sobre el golpe catalán, que podría hacerse pública al principio de la semana próxima.

Los últimos acontecimientos ocurridos en Cataluña avalan esa posible decisión del Gobierno de España a la vista de recientes hechos en los que se incluyen: amenazas de desobediencia institucional por parte de Torra y problemas de orden público.

Y dos hechos relevantes y muy recientes como son la dimisión del director general de los Mossos d’Esquadra, Andreu Martínez, y la detención y su entrada en prisión de un comando terrorista de los CDR.

Además, estamos en campaña electoral y Sánchez no puede permitirse errores ni tampoco llegar tarde al control de los Mossos para cuando se conozca la sentencia y cuando puede que se hayan producido acciones violentas o de perturbación del orden público.

Por ello el presidente ha empezado a reconocer que puede aplicar en los próximos días la Ley de Seguridad Nacional como lo ha propuesto Pablo Casado desde el PP. Lo que indica que esta decisión puede ser inmediata y preventiva, a la vista de la dimisión no explicada del director general de los Mossos y de las continuas peticiones de desobediencia civil de Torra.

Para la privación de la Ley de Seguridad Nacional y el control de los Mossos d’Esquadra basta con un decreto ley del Gobierno, mientras para aplicar el artículo 155 de la Constitución se requiere el acuerdo del Gobierno y unos trámites hasta su aprobación por parte del Senado.

Lo que, según Pedro Sánchez, lo puede hacer un Gobierno en funciones aunque es más sencillo e inmediata la vía de la Ley de Seguridad Nacional. Sobre todo porque la sentencia del Tribunal Supremo está a punto de llegar y porque los separatistas catalanes la acogerán con estruendo y puede que con la alteración del orden público y actos de violencia que sin duda habrá que controlar.