Iglesias y Errejón sí suman

Contento parecía Pedro Sánchez en la entrevista con su ‘primo’ Antonio G. Ferreras cuando se habló de la posible participación de Íñigo Errejón en las elecciones del 10-N. A Sánchez, que acababa de decirle a su ‘primo’ que la presencia de Iglesias en el Gobierno le quitaba el sueño, se le iluminó la cara y se dedicó a echarle flores a Errejón, diciendo que le había escuchado decir ‘cosas muy sensatas’.

Sánchez sigue pensando que el 10-N va a arrasar. Pero no es eso lo que le dicen las últimas encuestas sino más bien que su mejora será de solo unos 10 diputados y que, en ese caso, el mapa político se quedará más o menos con está.

Con una novedad importante: que para formar un gobierno progresista a partir del 11-M Sánchez no solo va a necesitar a Iglesias sino también a Errejón. Y tendría gracia que ambos, Pablo e Íñigo exigieran a Pedro su entrada en el Gobierno para apoyar su investidura.

Y en ese caso Sánchez no solo perdería sueño sino que no pagaría un ojo, teniendo como vicepresidentes de su Gobierno a Iglesias y Errejón, lo que supondría tener tres gobiernos en uno, más el PNV y ERC por fuera lo que sería el colmo de la confusión.

Lo hemos dicho varias veces en estas páginas -donde adelantamos, hace ya unas semanas, que Íñigo Errejón entraría en la campaña electoral del 10-N- :‘las elecciones como las escopetas las carga el diablo’. Y por ello puede que Sánchez se lleve una mala sorpresa.

Por ejemplo, que el electorado fundacional de Podemos, que llegó a tener 72 escaños en 2016 y que en abril de 2019 se quedó en 42, al final el 10-N puede volver a la zona de los 70 escaños como en 2016, porque Iglesias y Errejon juntos o por separado si que suman.

Los que no suman, diga lo que diga Casado, son PP y Cs porque una cosa es hacer cálculos de votos y escaños sobre las elecciones del 28-A, a toro pasado, y otra muy distinta es hacer los mismos cálculos diciendo que Cs se va a integrar en una coalición presidida por el PP. Porque en ese caso los votantes del centro se irían al PSOE o con Errejón.

O sea, que todo está muy movido y que cualquier cosa puede pasar, incluso que Sánchez esté ya perdiendo el sueño por su decisión de la repetición de las elecciones, porque si el 10-N el PSOE queda más o menos como está, el perdedor de las elecciones será Sánchez aunque haya quedado en primer lugar. Atentos, pues, al espectáculo porque solo acaba de empezar.