Vuelve Lutero

La Conferencia Episcopal de Alemania está desafiando al Vaticano al abrir un decidido debate interno sobre el celibato, la papel de la mujer, la moral sexual y el abuso de poder en la Iglesia Católica. Y nada, ni siquiera las advertencias del Papa Francisco, parece que vayan a bloquear este debate interno de los obispos alemanes que preside el titular de Munich Reinhard Marx.

En Roma están muy preocupados con esta reforma que nace del corazón mismo de la Iglesia alemana y que recuerda la muy razonada y razonable Reforma Protestante de Lutero hace ahora cinco siglos. Cuando el sabio y rebelde monje agustino Martin Lutero se sublevó contra la autoridad del Vaticano y denunció la impostura de las bulas y las indulgencias plenarias, e incluso el celibato porque finalmente Lutero se casó.

Lo importante de la reforma que debate la Conferencia Episcopal alemana es que conecta con el sentimiento general de muchos católicos alemanes y de todo el mundo. Frente a un Vaticano trasnochado que ha perdido el tren de la Historia y el contacto con la realidad y las nuevas generaciones que, en el mundo global y comunicado en el que vivimos, no entiende ni acepta los dogmas y mucho menos el celibato y la infalibilidad del Papa.

Solamente el crecimiento exponencial de la Iglesia Evangelista en América debería ser motivo de seria preocupación en Roma. Pero la Curia sigue enfocada en sus privilegios, dogmas y auto complacencias, sin atender como debiera a los millones de cristianos del mundo.

Y en línea con el Vaticano está la Conferencia Episcopal española que es una de las más retrógradas del mundo e incapaz de conectar con las nuevas generaciones del país y con las verdaderas necesidades de los católicos y de los propios sacerdotes y obispos de la Iglesia.

Máxime después de los miles de casos -millones a lo largo del tiempo- de la pederastia que se han descubierto en los últimos años en el seno de la Iglesia Católica, y en cuyo origen está el absurdo celibato de sacerdotes y religiosas, que en nada se corresponde con la vida familiar de los apóstoles de Jesús.

Pero ahora la Iglesia de Alemania está abriendo un debate que sin duda va a tener eco y respuestas similares en otros países del mundo, lo que preocupa y mucho al Papa Francisco, del que se esperaban unas reformas que nunca llegaron. Y no digamos al Papa emérito Joseph Ratzinger, otro alemán pero del ala más conservadora de la Iglesia que a buen seguro que estará viendo con gran preocupación la reaparición de nuevos luteranos de los tiempos modernos en su país natal. Atención a Munich porque los nuevos luteranos no van a parar.