Fracasa La Diada

La Diada soberanista catalana se ha saldado con un rotundo fracaso por la caída de la participación en sus manifestaciones (un 40% menos que en los años 2017 y 2018) y por la profunda división política de las dos principales fuerzas catalanas, el PDeCAT del prófugo Puigdemont y ERC del Junqueras, el preso preventivo que a la espera de la sentencia condenatoria del Tribunal Supremo.

Pero sobre todo La Diada ha fracasado porque los ciudadanos nacionalistas favorables a la independencia se han cansado de sus dirigentes políticos a los que culpan de haber metido a Cataluña en un callejón sin salida y en una vía muerta de creciente desastre político, económico y social.

Al tiempo que en lo que va quedando del PDeCAT, que lidera a Puigdemont, se está anunciando una ruptura en dos bloques lo que debilitará y mucho el espacio político de la que fue la antigua Convergencia i Unió (CiU). La que a su vez quedó destrozada por los escándalos de la corrupción del 3% y ahí incluidas las golferías de la familia Pujol.

El soberanismo catalán se va diluyendo paulatinamente pero de manera inexorable porque no tiene horizonte en Cataluña, en España ni en la UE. Y porque está perdiendo, poco a poco, el apoyo económico y mediático que recibió de importantes sectores del empresariado y entidades catalanas.

Pero, sobre todo y ante todo, porque por más que Torra insista en reactivar la declaración de independencia del 27-O de 2017 la sentencia del Tribunal Supremo sobre el golpe de Estado catalán tendrá unos demoledores efectos disuasorios para todo aquel que lo vuelva a intentar.

Al tiempo que esta sentencia (que se publicará en el mes de octubre) va a reforzar la ‘Euroorden’ para conseguir la pronta extradición a España de Puigdemont y los prófugos que le acompañaron en su huida de la Justicia española ante la que, tarde o temprano, todos estos prófugos se tendrán que presentar.

La Diada separatista no es ni sombra de lo que fue años atrás, y sus líderes están presos, fugados o enfrentados entre sí. Se lanzaron contra España sin valorar la fuerza del Estado, violando la Ley, la Constitución y el Estatuto y ahora, fracasados en su demencial y delictivo intento, no paran de recular.